"(...) Una primera medida, la represión. Desde principios de diciembre,
coches de la GC de camuflaje se apostan en las carreteras de nuestro
pueblo controlando los tractores que llevan la aceituna del olivar a la
almazara, “la cooperativa.”
Es algo realmente novedoso en el pueblo, y
los agricultores han tenido que hacer una gran inversión (cierto que en
muchos casos más que justificada) para adaptar los tractores a las
exquisitas exigencias de las autoridades y la benemérita.
80€ por una
luz que se desconecta en un bache, 300€ por no llevar la carga bien
tapada. Ya se sabe que el ministro del interior, supernumerario del Opus
Dei, Jorge Fernández, está apretando los galones a la Benemérita para
que aumente la recaudación. Pero lo que os contamos a continuación es
más que una cuestión recaudatoria.
Civiles del Seprona peinan
la vega junto con a unos inspectores de trabajo en busca de
delincuentes muy peligrosos: agricultores defraudadores. Están multando
no sólo a los que tienen a jornaleros sin contratar, sino a todos
aquellos que recogen su cosecha mientras cobran el paro o
jubilados.
Desde el franquismo temprano que no se había intentado
reprimir la economía de supervivencia de esta manera. Los abuelos del
pueblo suelen contar cómo llevar una carga de leña sin un origen claro
era motivo suficiente para pasar bien calentitos la noche en el cuartel
de la Guardia Civil. Ahora, trabajar la propia tierra se siente (y se
paga) como robar.
Pongamos algunos ejemplos con sus números para entender de lo que estamos hablando.
Existen
unos 700 socios en la almazara del pueblo que funciona como
cooperativa. En total se procesan unos 4 millones de kg. de aceituna.
Eso daría unos 5000 kg por familia, aunque la variación es muy grande.
Hay 3 agricultores (familias) que puede llegar a recoger un máximo de 80
mil kg de aceituna.
Eso, después de riegos, abonos, combustible, etc,
se queda en unos 15mil € aprox. Y hay bastantes que producen entre 10 y
20mil. Eso significa que la mayoría de los socios no llegan a esos 5000
kg.
Los que están cobrando el paro agrario cobran 420€ al mes si
son mayores de 52, o menos de 200 si son menores de 52 (porque cobran
durante 6 meses.) La familia tipo trabaja los meses de verano en los
invernaderos de tomate, unos días en mayo y junio, y todo julio y
agosto. Unos 3000€. El resto del año hasta la temporada de la aceituna
se cobra el paro, 400 y pico al mes.
Con estas medidas se está
criminalizando que una persona eche unos 20 jornales de manera ilegal
que les dará unos 1000 €. Ese es el fraude, cobrar 400 y pico mientras
se trabaja para lo propio o lo ajeno.
Además, durante años han
sembrado y trabajado unos árboles que no sólo les iban a dar el aceite
del año, sino un dinero extra para mandar a los hijos a la universidad,
reformar la casa, comprar ese kilo de langostinos de nochebuena, etc.
Este año, encima, el pueblo entero ha hecho una inversión millonaria en
instalar riego por goteo, con la esperanza de que eso aumentaría la
producción y compensaría la continua bajada del precio del aceite.
Y es
que este es otro tema, Zújar vende su producción de aceite a
multinacionales, el año pasado a la megacorporación alimenticia
Unilever, y otras temporadas a Forges por ejemplo. En alguna ocasión el
aceite se ha quedado sin vender hasta un año porque los precios estaban
casi por debajo de los costes de producción.
Pues con este
panorama, las multas que están poniendo a los que cogen sus aceitunas y
están cobrando algún tipo de ayuda (subsidio de desempleo, jubilación,
ayuda familiar, paro agrario, etc.) van entre 3000 y 6000€.
Estos
días he oído multitud de ejemplos. La pareja de jubilados, ella con
cáncer, que en el pueblo de al lado los pillan cogiendo sus aceitunas
y son multados. El muchacho, casado, con una ligera invalidez que no le
impide trabajar, y que quiere compensar la paga echando unos jornales
(menos de 10), para ganar unos 500€ extra. No podrá, porque el dueño de
la finca no lo “contrata.” El jubilado, que tiene a sus hijos fuera,
pero que no puede coger su propia aceituna (de estos hay decenas.)
El
que tiene una producción de unos 20.000kg, que necesita que su yerno y
el hermano de este le ayuden (pagándoles). Tiene que sacarse una póliza
de unos 800€ que sólo puede usar en su finca. Así, no puede ayudar a la
vecina que le ha pedido que coja su aceituna para que no se quede en el
árbol.
Aquí hay que tener una cosa importante en cuenta, aunque
no se encuentran cifras oficiales, más de la mitad del pueblo cobra el
paro en alguna de sus formas, lo que supondrá un ingreso de entre 400 y
1000€ por familia. Para que mi familia pueda recoger su aceituna
ha tenido que darse de baja un mes en el paro, son 800€ menos. Pero no
olvidemos que la aceituna de esta cosecha no se cobrará (con suerte)
hasta noviembre del año que viene. ¿Entonces este mes que comen las
familias que dependan de ese ingreso?
Pero, ¿qué objetivos tiene el gobierno con esta represión?
Esta
represión es otra vuelta de tuerca a la criminalización del trabajador.
Lo que pretende el Ministerio de Interior y/o Trabajo con esta campaña
es eliminar el subsidio de desempleo por la puerta de atrás, sin dar la
cara, ni siquiera por pantalla de plasma.
Nadie puede creerse que
esto lo hacen ni siquiera con un afán recaudatorio o justiciero. Ahora
es que quieren acabar con lo que ellos llaman economía sumergida. Un
dato claro. En la comarca, y especialmente en mi pueblo, hace años que
se declara a hacienda prácticamente todo lo que se produce.
Por tanto
las administraciones tienen acceso a la producción familiar, sus
ingresos, el tamaño y localización de sus fincas, por lo que pueden
saber si necesitan contratar mano de obra. Entonces, ¿por qué no
han ido a las fincas con mayor producción, por qué han multado a abuelos
con 500kg de aceituna?
¿A qué viene lo de mandar a la Guardia Civil escoltando a los
inspectores de hacienda a las mismas fincas? ¡Pero si ya tenían esos
datos! Los que recibían la maldita visita se lo decían a otros, y la voz
rápidamente corría por la vega. Salíamos corriendo de nuestra tierra,
dejando atrás aperos y aceitunas.
Es muy evidente que no pretenden
luchar contra el fraude fiscal y a la Seguridad Social. Dicen los que
llevan la almazara que este ataque está siendo especialmente duro del
sur de Jaén para aquí. Cierto que existe un aumento de las inspecciones
en todo el olivar andaluz y extremeño.
Sin embargo, no deja de ser
injusto y sospechoso que vayan a por los pequeños agricultores. Porque
el 71% del fraude fiscal lo llevan a cabo grandes fortunas y empresas, y eso hace que el Estado deje de recaudar 80mil millones de €.
Que no, que esto no es una cuestión recaudatoria, aunque luego lo
anuncien a bombo y platillo que el gobierno está luchando contra la
corrupción y el fraude. ¡ja!
Otra cosa, no se pierdan las nuevas
cifras del paro en nuestro país. Miles de jornaleros y pequeños
agricultores dándose de baja del paro a la vez.
Una de las
primeras consecuencias de la “escabechina” (como lo llaman en el pueblo)
es que aquellos cuya producción valiera menos que el mes de paro, la
han dejado en el olivo. Después está generando miedo, y una sensación de
desesperanza. Me explico. En la última década se viene dando un
fenómeno de transición generacional en los agricultores.
Probablemente
por primera vez desde la guerra, una buena parte de la juventud no ha
tenido que emigrar. Incluso después de la crisis de la construcción que
como decíamos ha afectado mucho a la comarca. En el verano a los
invernaderos de tomate, el subsidio agrario, los olivos de la familia,
el huerto y la chapuza te permitía quedarte, tener una casa e incluso
soñar con mandar al niño a la universidad.
Esta escabechina
manda un mensaje claro: ¡ni lo soñéis! Los jóvenes de la Andalucía
rural tienen el mismo destino que sus antepasados: emigrar. A la
vendimia, a las “islas,” al levante o ahora, con el poco inglés, al
extranjero. Básicamente, es necesario que la juventud agraria sean carne
de cañón del capital internacional, mano de obra barata, reserva de
fuerza de trabajo.(...)" (Moncadista, Rebelión, 31/12/2013)
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