"(...) En Grecia se acaba de prorrogar la moratoria por la cual no se
puede desahuciar una primera vivienda. La situación en España es
distinta, ¿a qué se debe?
En Grecia la situación es bastante
turbia. La Troika está presionando en favor de la suspensión de la
moratoria para que los bancos puedan deshacerse de algunas de sus
inversiones inmobiliarias. Dice que así podrán sanear sus balances para
que cuando lo hayan hecho puedan empezar a prestar otra vez.
Esta lógica
es tan intrincada que no engaña a nadie: los bancos prestarán si les
permitimos que echen a la gente de sus casas porque esto es bueno para
los balances. Sólo el FMI podría inventar algo así. Es una idea
demasiado manufacturada.
El Gobierno griego no quiere suspender
la moratoria aunque está bajo presión. Y no quiere hacerlo, no porque
sienta simpatía por los propietarios o inquilinos, sino porque se da
cuenta de que suspender la moratoria sería dinamita política. Como
España, Grecia tiene una de las proporciones de propietarios más altas
de Europa. Es una cuestión cultural, asociada a la idea de éxito social.
Empezar a echar gente de sus casas porque se retrasan en sus pagos
implicaría un incremento enorme de la conflictividad política. Y el
Gobierno lo sabe, así que se está resistiendo. Esto demuestra la diferencia de posibilidades de acción política en contextos distintos como Grecia y España. (...)" (Entrevista a Costas Lapavitsas, Nuria Alabao y Xavier Ferrer, eldiario.es, en Rebelión, 03/02/2014)
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