"(...) P. Otro elemento llamativo, que
introduce una notable diferencia con otras épocas marxistas, es que la
clase obrera, en la época de los estados nación, se decía
internacionalista. Hoy la internacional es la de
los millonarios, la de los globalistas, mientras que las clases con
menos recursos apuestan por el nacionalismo.
R. Las clases sociales perdedoras se están
reorganizando políticamente en términos nacionalistas, y esa tarea la
está haciendo la extrema derecha. Eso ocurre en el norte de Europa, pero
es también lo que está detrás del Brexit y de Trump.
Son los perdedores de los países ganadores los que están movilizándose
en ese sentido.
La globalización del capital ha producido que los
trabajadores de todo el mundo compitan entre sí y los muchos millones de
obreros de China e India lo trastocan todo. Por eso ocurre el regreso nacionalista.
Si no logramos articular una defensa positiva de las clases
trabajadoras del mundo, iremos a guerras tribales. En Cataluña, por
ejemplo, estamos viendo iniciativas interclasistas que perjudican a los
trabajadores de las dos partes del Estado.
P.- Es curioso que las clases económicamente
perdedoras sean las que estén activándose políticamente y que no esté la
izquierda al frente. Le correspondería, porque se trata de asuntos
materiales y porque eran votantes típicamente suyos.
R.- Hay un diagnóstico esencial, el de Karl Polanyi,
que señala cómo cuando avanza el libre mercado se produce un deterioro
en las clases desfavorecidas. Si privatizas la sanidad y la educación
hay mucha gente que al final no puede acceder en condiciones normales a
esos servicios, lo que producen un contramovimiento
de defensa.
Es lo que está ocurriendo ahora y en la base de este
movimiento está el deseo de protección frente a un mundo inseguro. No
solo compites con tu vecino, sino con el 'call center' de la India o el
obrero textil de Asia. Eso produce frustraciones que se canalizan de
formas distintas. En América Latina los brutales procesos neoliberales
de los años 80 generaron una reacción que lideró la izquierda.
En la
Europa contemporánea es la derecha la que se ha puesto la cabeza de este
movimiento, y la que ha situado mejor su imaginario, culpando al
inmigrante y al refugiado y prometiendo protección frente al mundo
global. (...)
Hoy no nos preparamos para el siguiente paso, funcionamos de forma
reactiva. Y cuando las crisis estallan hacemos simplemente de forenses.
Eso hay que intentar resolverlo. Y más cuando estamos metidos en un
escenario tan complicado como el actual: la crisis no se ha resuelto en
Europa, y la estamos solventado más o menos porque vivimos bajo el
paraguas anestesiante del BCE, algo que no es sostenible en el tiempo y
que terminará implosionando.
Además están China e India, y el gran reto
ecológico. Si no analizamos lo que está pasando, sólo vamos a poder
realizar movimientos tácticos cuando las cosas vayan a peor.
(...) el independentismo tiene que ver con la necesidad de protección de las
clases medias fragmentadas por la crisis. Los análisis sociológicos de
Barcelona demuestran que los barrios con menor renta, así como las
clases altas, no son independentistas, pero sí las medias. (...)" (Entrevista a Alberto Garzón, 21/10/17)
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