26.10.17

Alberto Garzón: las clases sociales perdedoras en la globalización se están reorganizando políticamente en términos nacionalistas, y esa tarea la está haciendo la extrema derecha

"(...) P. Otro elemento llamativo, que introduce una notable diferencia con otras épocas marxistas, es que la clase obrera, en la época de los estados nación, se decía internacionalista. Hoy la internacional es la de los millonarios, la de los globalistas, mientras que las clases con menos recursos apuestan por el nacionalismo.

R. Las clases sociales perdedoras se están reorganizando políticamente en términos nacionalistas, y esa tarea la está haciendo la extrema derecha. Eso ocurre en el norte de Europa, pero es también lo que está detrás del Brexit y de Trump. Son los perdedores de los países ganadores los que están movilizándose en ese sentido.

 La globalización del capital ha producido que los trabajadores de todo el mundo compitan entre sí y los muchos millones de obreros de China e India lo trastocan todo. Por eso ocurre el regreso nacionalista.

 Si no logramos articular una defensa positiva de las clases trabajadoras del mundo, iremos a guerras tribales. En Cataluña, por ejemplo, estamos viendo iniciativas interclasistas que perjudican a los trabajadores de las dos partes del Estado.

P.- Es curioso que las clases económicamente perdedoras sean las que estén activándose políticamente y que no esté la izquierda al frente. Le correspondería, porque se trata de asuntos materiales y porque eran votantes típicamente suyos.

R.- Hay un diagnóstico esencial, el de Karl Polanyi, que señala cómo cuando avanza el libre mercado se produce un deterioro en las clases desfavorecidas. Si privatizas la sanidad y la educación hay mucha gente que al final no puede acceder en condiciones normales a esos servicios, lo que producen un contramovimiento de defensa.

 Es lo que está ocurriendo ahora y en la base de este movimiento está el deseo de protección frente a un mundo inseguro. No solo compites con tu vecino, sino con el 'call center' de la India o el obrero textil de Asia. Eso produce frustraciones que se canalizan de formas distintas. En América Latina los brutales procesos neoliberales de los años 80 generaron una reacción que lideró la izquierda.

 En la Europa contemporánea es la derecha la que se ha puesto la cabeza de este movimiento, y la que ha situado mejor su imaginario, culpando al inmigrante y al refugiado y prometiendo protección frente al mundo global.  (...)

Hoy no nos preparamos para el siguiente paso, funcionamos de forma reactiva. Y cuando las crisis estallan hacemos simplemente de forenses. Eso hay que intentar resolverlo. Y más cuando estamos metidos en un escenario tan complicado como el actual: la crisis no se ha resuelto en Europa, y la estamos solventado más o menos porque vivimos bajo el paraguas anestesiante del BCE, algo que no es sostenible en el tiempo y que terminará implosionando.

Además están China e India, y el gran reto ecológico. Si no analizamos lo que está pasando, sólo vamos a poder realizar movimientos tácticos cuando las cosas vayan a peor. 

(...) el independentismo tiene que ver con la necesidad de protección de las clases medias fragmentadas por la crisis. Los análisis sociológicos de Barcelona demuestran que los barrios con menor renta, así como las clases altas, no son independentistas, pero sí las medias. (...)"           (Entrevista a Alberto Garzón, 21/10/17)

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