"Resignadamente se ha impuesto entre las fuerzas de izquierda la
convicción de que el Estado se ha vuelto impotente ante el dominio de
los mercados.
Quizás no lo hacen explícito ya que tal docilidad mermaría
sus apoyos en las citas electorales, pero los electores intuyen que la
izquierda se ha rendido y retiran los sufragios que antaño beneficiaron a
los socialdemócratas, quienes ya les traicionaron adhiriéndose al
viraje liderado por Margaret Thatcher.
La ideología neoliberal ha
impuesto entre la opinión la creencia en un dogma poco cuestionado: no
se pueden poner barreras a la globalización, el mercado siempre las
rebasará ante la debilidad del Estado para sostenerlas. Cuando la
izquierda picó el anzuelo y se atrincheró en movimientos pan-europeos o
anti-globalización cedió la defensa de la soberanía nacional a la
derecha populista, identitaria y xenófoba.
Esta derecha se ofrece para
proteger al trabajador desahuciado por sus partidos tradicionales.
Actualmente circula otro potente globo sonda neoliberal lanzado para
despolitizar el trabajo, tal y como ha pasado con el Estado-nación.
Tal
como ocurrió con la trampa de la globalización, el señuelo de la
automatización y la invasión de los robots, que vendrían a liquidar el
trabajo, sirve como excusa para justificar otra retirada de la izquierda
de una institución clave: el pleno empleo.
Lejos de liquidar al Estado, el neoliberalismo lo ha reconfigurado
para someterlo al capital financiero. Después de todo, el proceso de
liberalización de los mercados no habría sido posible sin la promoción
cómplice de los gobierno.
Un mecanismo esencial aquí es la independencia
de los bancos centrales, cuyo objetivo categórico es someter los
Estados a la disciplina de los mercados. Carecer de soberanía monetaria
restringe de facto la política fiscal, forzando a los gobiernos
a plegarse a los caprichos de los especuladores so pena de ver cómo se
disparan los intereses de la deuda pública, lo cual los deja sin espacio
para aumentar el déficit cuando las circunstancias lo aconsejen (por
ejemplo para salir de una recesión).
La fijación de metas de inflación,
la adopción de políticas vinculadas a normas – sobre el gasto público
como proporción del PIB- y la imposición de sistemas de tipos de cambio
fijos, encadenan al gobierno tal como pretende el neoliberalismo. Estas
restricciones entregan la soberanía a las élites económicas.
Por
ejemplo, el abandono de políticas para alcanzar el pleno empleo ayuda a
crear una fuerza laboral sumisa; los tipos de interés elevados
transfieren rentas a los grandes patrimonios; y las agresiones a los
trabajadores mejoran los beneficios obtenidos de un pequeño grupo de
grandes empresas.
La izquierda no debe resignarse a esta entrega del Estado en favor de
las oligarquías. Debe soltar el lastre de un pensamiento económico
obsoleto y pseudocientífico y buscar su propia teoría económica.
La
Teoría Monetaria Moderna ofrece una agenda política alternativa, un Plan
B real que permitiría diseñar qué tipo de empleo queremos y en qué
actividades invertimos para construir la sociedad que deseamos.
Qué es
el dinero, quién lo crea y cómo se introduce en la economía es esencial
para comprender el funcionamiento del capitalismo, y explicar esto es
uno de los objetivos principales que Red MMT España se ha marcado desde
su constitución, con la expectativa de contribuir a cambiar el modo en
que se aborda la política económica por parte de las fuerzas de
izquierda. Pero para repensar el papel del Estado primero debemos
recuperarlo.
Una novedad editorial, Reclaiming the State: A Progressive Vision of Sovereignty for a Post-Neoliberal World
(Reivindicar el estado: una visión progresista de la soberanía para un
mundo pos-neoliberal), del economista Bill Mitchell y del politólogo
Thomas Fazi, reivindica la recuperación de nuestros Estados-nación para
que estos gobiernen a favor de la mayoría. (...)" (Red MTT, 24/09/17)
No hay comentarios:
Publicar un comentario