9.1.18

10 años después del inicio de la crisis y tras 5 años de crecimiento en la eurozona, la calidad de la deuda es mucho peor que antes de la crisis. Los Gobiernos están mucho más endeudados, el peso del desempleo persiste y las fragilidades institucionales han quedado a la vista... esto no se ha acabado


"En este 2017 a punto de acabar, la deuda europea ha dado más alegrías que disgustos. Los países que durante la Gran Recesión vieron caer su calificación avanzan hacia notas más altas. Pero con pasos muy tímidos. Una década después del inicio de las turbulencias y tras cinco años de crecimiento en la eurozona, el panorama es mucho peor que antes de la crisis. España está a siete u ocho escalones de la máxima nota que disfrutó hasta 2009

Y ese nivel aún tardará en llegar. “No vemos que en el futuro próximo los ratings de la zona euro vayan a recuperar los niveles precrisis”, asegura Sarah Carlson, vicepresidenta de Moody’s.

El  mapa de la calidad de la deuda sirve como metáfora de la crisis que sacudió la eurozona en los últimos diez años. Mientras Alemania se libraba sin un solo rasguño y mantenía para sus títulos la preciada triple A, los países más golpeados tardarán muchos años, si es que alguna vez lo hacen, en recuperar lo perdido. El caso más espectacular es el de Grecia, que lleva ocho años instalado en el nivel de bono basura, y está aún muy lejos de volver a tener una calificación aceptable.

Las tres grandes agencias —Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch— ofrecen un historial con ciertos matices diferenciadores, pero que en lo fundamental no se alejan demasiado. La primera arrebató a España el rating máximo a principios de 2009, cuando el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero empezaba a admitir la existencia de una crisis que hasta entonces había minimizado

 Las otras dos agencias tardaron solo un año en tomar una decisión similar. Desde el primer resbalón de la deuda española, en solo cuatro años descendió ocho o nueve peldaños —según el criterio de una u otra agencia—.

Frente a esta caída a plomo, desde 2013, el momento más bajo en las calificaciones, España solo ha recuperado uno o dos escalones. Una tendencia similar ha seguido Portugal. Irlanda, sin embargo, ha escalado cinco puestos desde el nivel de bono basura que tuvo hasta 2013.

Pero si la economía europea ha crecido sin pausa en los cinco últimos años, ¿por qué sus calificaciones no lo han hecho en la misma medida? “Los datos básicos de la calidad de la deuda de estos países son mucho peores que antes de la crisis. Los Gobiernos están mucho más endeudados, el peso del desempleo persiste y las fragilidades institucionales han quedado a la vista y, en algunos casos, no han sido resueltas”, responde a EL PAÍS a través de un correo electrónico la vicepresidenta de Moody’s. 

Entre estas vulnerabilidades que aún suponen un riesgo para la economía europea en conjunto, Carlson cita la unión bancaria, que no se ha completado, y la unión fiscal, “que ahora no está sobre la mesa”.  (...)

Cuando estalló la crisis europea, las agencias de rating también se vieron sometidas a una fuerte oleada de críticas por no haber sido capaz de prever la tormenta que se avecinaba. “La crisis de la eurozona fue un suceso extremo que no se había tenido en cuenta en los ratings anteriores a la crisis de la misma manera en la que estas vulnerabilidades se estiman para las economías emergentes. Nuestros criterios de calificación se basan en análisis robustos, independientes y transparentes”, se defienden en Fitch.



Moody’s: “España ha fracasado de forma reiterada en cumplir sus objetivos fiscales"

España sigue lejos de la triple A que disfrutó hasta 2009 y 2010. La deuda que emite el Tesoro está cerca del bono basura: a dos pasos según Moody’s (Baa2 con perspectiva estable) y a tres según S&P y Fitch (BBB+ con perspectiva positiva). A preguntas de este periódico, la vicepresidenta de Moody’s explica el motivo del bajo rating español. “El peso de su deuda es ahora casi 40 puntos porcentuales superior a la de 2010. 

Y el Gobierno ha fracasado de forma reiterada en cumplir los objetivos marcados en sus programas de estabilidad. Pese al crecimiento del PIB, la economía aún se enfrenta a varios retos estructurales. Y el desempleo, aunque ha caído de sus niveles máximos, sigue siendo muy alto. La crisis también mostró debilidades institucionales que España todavía no ha abordado”, asegura Sarah Carlson. (...)"           (Luis Doncel El País, 08/12/17)

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