"(...) Propone usted políticas nacionales contra la desigualdad. ¿Cuáles?
Le
doy dos ejemplos.
El primero se refiere a la educación: no se trata
tanto de aumentar la cantidad sino la calidad, y de hacerla pública y
con igual acceso para todos. Esto vale sobre todo para los Estados
Unidos, donde las universidades privadas, accesibles a unos pocos, no
sólo son mejores sino que se hacen cada vez más fuertes, puesto que los
ricos hacen sus donaciones y además reciben descuentos fiscales gracias a
ello.
La segunda política va por el lado de la riqueza: las rentas de
capital y los patrimonios se concentran de modo oneroso en manos de unos
pocos, en Italia el 10 % más pudiente posee el 80-90 % de la riqueza
fiinanciera.
Esto lleva automáticamente a un enorme aumento de la
desigualdad. Para combatirla, hay que hacer varias cosas: otorgar
ventajas fiscales a los pequeños inversores, incentivos a las sociedades
que distribuyan cuotas a sus trabajadores y, en suma, dotaciones de
capitales a los jóvenes, como “la herencia de ciudadanía” propuesta por
el gran economista Tony Atkinson: a saber, dotar a los jóvenes, cuando
llegan a los 18 o 20 años, de un dinero que pueden gastar o ahorrar, o
usarlo para estudiar, también esto reduce la desigualdad.
Esto no
responde a todos los problemas, por ejemplo, qué hacer con los
trabajadores que pierden su trabajo porque su empresa se va a
Eslovaquia, pero creo que estas emergencias se pueden afrontar con los
instrumentos existentes de apoyo para el desempleo o la recualificación.
¿Y qué piensa del impuesto patrimonial propuesto por Piketty?
Sería útil, va en la misma dirección, la de reducir la desigualdad en la riqueza, y mediante esta vía reduciría también la concentración de los ingresos. Pero no estoy seguro de que pueda realizarse de manera concreta, por eso no lo he mencionado y he propuesto dos grupos de medidas, a escala nacional, para reducir las desigualdades en capital humano y en capital financiero. (...)"
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