"(...) (Nick Shaxson) Y, más recientemente, ha hecho un nuevo trabajo de investigación
que sostiene que no sólo la ciudad de Londres y el sector financiero
del Reino Unido ayudan a la evasión de impuestos y el lavado de dinero,
tampoco proporciona créditos para la inversión productiva. De hecho, “la
investigación demuestra cada vez más que todo el dinero que gira
alrededor de nuestro sobredimensionado sector financiero en realidad nos
hace colectivamente más pobres.
Shaxson continúa: “Hace mucho tiempo, nuestro sector
financiero sobredimensionado comenzó a dar la espalda a la creación de
riqueza, y hacia su extracción de otras partes de la economía. Para
lograrlo, utiliza leyes, reglas, think tanks e incluso nuestra cultura
para que lo apoyen.
Los resultados implican un menor crecimiento
económico, una mayor desigualdad, mercados distorsionados, más crimen,
una corrupción más profunda, el vaciamiento de los sectores económicos
alternativos y otras cosas”.
Entonces, ¿qué vamos a hacer con estos
criminales que están en el corazón de nuestras economías, según Shaxson?
“Podemos gravarlos, regular y vigilar nuestro sector financiero como
deberíamos”. De nuevo, la regulación – una política que Danske Bank y
otros escándalos han demostrado que no funciona.
Veamos lo que dice Joseph Stiglitz, ganador del premio
Nobel de economía, luchador incansable contra el sector financiero y
inicuo papel, y asesor (una vez más) del Partido Laborista británico.
Justo después de la crisis financiera global, Stiglitz escribió un
libro, Freefall, sobre el estallido de la burbuja inmobiliaria y las
consiguientes y masivas bancarrotas hipotecarias que desencadenaron la
crisis financiera de 2008-09.
Se basaba en su estudio para la ONU,
publicado como “El Informe Stiglitz”, sobre la crisis financiera, que
afirmaba: “Los gobiernos, engañados por el fundamentalismo de mercado,
olvidaron las lecciones de la teoría económica y la experiencia
histórica, que señalaban que si se quiere que el sector financiero
juegue su papel esencial, tiene que haber una regulación adecuada”.
Stiglitz sugería que se podrían prevenir colapsos futuros dando nuevos poderes a reguladores incorruptibles,
lo suficientemente listos para hacer lo correcto. “[Una] regulación
EFECTIVA requiere reguladores que crean en ella”, escribió.
“Deben ser
elegidos entre aquellos que podrían verse perjudicados por un fallo de
la regulación, no entre aquellos que se benefician de ellos” ¿Dónde se
pueden encontrar estos asesores imparciales? Su respuesta: “Los
sindicatos, las organizaciones no gubernamentales (ONG), y las
universidades”. Pero todas las agencias reguladoras que fracasaron en
2008 y están fallando ahora están llenas de economistas que presumen de
este tipo de características, a pesar de lo cual siguen equivocándose.(...)
En un libro de 2011, Engineering the Financial Crisis:
Systemic Risk and the Failure of Regulation, Jeffrey Friedman y
Wladimir Kraus rechazaron la pretensión de Stiglitz de que las
regulaciones podrían haber evitado el desastre, en caso de que las
aplicaran personas adecuadas. Friedman y Kraus observan: “Prácticamente
todo el personal que participa en la toma de decisiones de la Reserva
Federal, la FDIC, y otras instituciones, son. . . economistas formados
en las universidades”.
Los autores sostienen que el error de Stiglitz es
“minimizar sistemáticamente la posibilidad de errores humanos; es
decir,negar que los seres humanos (incluso seres humanos incorruptibles,
como el mismo) son falibles”. Pero tampoco Friedman y Kraus ofrecen una
solución mejor. Lo que ellos defienden es una menor regulación – ¡al
estilo del libre mercado!
Más recientemente, David Kane, en el nuevo Instituto para el Pensamiento Económico
ha demostrado que los bancos han logrado evitar la mayoría de los
intentos de regularles desde la crisis global, porque “los instrumentos
asignados a esta tarea son demasiado débiles para trabajar por mucho
tiempo. Con la connivencia de los reguladores, los megabancos
estadounidenses ya están restableciendo su capacidad para utilizar los
dividendos y recomprar acciones para reconstruir su apalancamiento hasta
niveles peligrosos”.
Kane señala que “los principales reguladores parecen
creer que una parte importante de su trabajo consiste en convencer a los
contribuyentes de que la próxima crisis podrá contenerse dentro del
sector financiero y no se permitirá que afecte a los ciudadanos comunes
como ha ocurrido en crisis anteriores”. Pero “estas afirmaciones de
color rosa no valen nada”. Kane quiere que a los banqueros criminales
se les meta en la cárcel, no solo que se multe a los bancos.
La reforma regulatoria desde la crisis financiera
global no ha logrado controlar las actividades delictivas, improductivas
e imprudentes de la banca moderna. Incluso el FMI lo admite
tranquilamente en su último informe de EFP: “A medida que el sistema
financiero sigue evolucionando y emergen nuevas amenazas para la
estabilidad financiera, los reguladores y los supervisores deben
permanecer atentos a los riesgos … ningún marco regulatorio puede
reducir la probabilidad de una crisis a cero, por lo que los reguladores
tienen que ser humilde.
Los acontecimientos recientes documentados en
el capítulo muestran que los riesgos pueden migrar a nuevas áreas, y los
reguladores y supervisores deben permanecer alerta a esta evolución“.
¡En efecto! Como Gabriel Zucman y Thomas Wright han demostrado en un análisis meticuloso y en profundidad,
el tamaño y el alcance de los paraísos fiscales y la evasión de
impuestos, lejos de reducirse o controlarse, por el contrario, suponen
una parte cada vez mayor de los beneficios empresariales en Estados
Unidos, organizados y tramitados por los bancos.
Aproximadamente la mitad de todas las ganancias en el extranjero de las
multinacionales estadounidenses están depositadas en paraísos fiscales,
siendo Irlanda el favorito (la tasa fiscal sobre sociedades en Irlanda
es solo del 5,7%). Y los beneficios por el aumento de las ganancias han
ido a los accionistas, como Zucman y Wright han demostrado. “Irlanda
consolida su posición como el paraíso fiscal nº 1” escribió Zucman en
Twitter. “Las firmas estadounidenses obtienen más beneficios en Irlanda
que en China, Japón, Alemania, Francia y México juntos.”
Zucman y Wright también muestran
que la tasa de retorno (o ganancia) en los Estados Unidos de las
inversiones multinacionales en el extranjero no ha aumentado. De hecho,
la tasa ha disminuido. Pero gracias a regímenes favorables de impuestos
(incluyendo las últimas medidas de Trump) y la disponibilidad de
paraísos fiscales como Irlanda, después de impuestos, la rentabilidad ha
crecido.
Así que los que piensan que la ‘regulación’ de los
bancos y la lucha contra la evasión de impuestos mediante ‘reguladores’
tendrá éxito esperan que los cerdos utilicen motores a reacción para
volar.
He publicado antes una nota sobre los puntos de vista de Stiglitz en su libro (http://www.amazon.com/Rewriting-Rules-American-Economy-Prosperity/dp/0393254054.
“No podemos dejar a las fuerzas del mercado que resuelvan por si mismas
los problemas”, concluye Stiglitz, por lo que debemos volver a definir
las reglas del juego. Sin embargo, admite que es poco probable que las
reglas que el propone lleguen nunca a ver la luz del día. Cambiar las
reglas o regular los bancos no va a funcionar; necesitamos propiedad y control." (Michael Roberts
, Sin permiso, 07/10/2018)
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