"(...) Las crisis de 1997, 2008 y 2020 fueron resueltas a partir de inyecciones masivas de liquidez financiera. Hoy, los bancos centrales de los principales países de Occidente no pueden resolver una crisis que tiene en su centro la existencia física de commodities/oro. Los dólares que imprime la Reserva no pueden producir el gas, el oro, el petróleo y otros commodities que tiene Rusia. La respuesta rusa a las sanciones económicas, anclando su moneda –el rublo– a los commodities que exporta y relacionando al rublo con el oro, actuó como un boomerang: le permitió amortiguar el impacto de las sanciones sobre su economía y le abrió el camino hacia un nuevo orden monetario global basado en monedas locales ancladas en commodities/oro y en mecanismos de transferencias financieras que operan al margen del dólar.
Los países periféricos tienen ahora una nueva alternativa para comerciar y realizar transacciones financieras y pueden poner límites a la especulación financiera y al endeudamiento ilimitado. Estos dos fenómenos caracterizan a la economía occidental de las últimas décadas y son ejes constitutivos de la hegemonía mundial norteamericana. El dólar es hoy un arma de guerra que permite disciplinar gobiernos e imponer determinadas políticas que conducen al endeudamiento ilimitado. Este, a su vez, es una extraordinaria vía de absorción de recursos, rentas, riqueza e ingresos de los países periféricos. Este endeudamiento crece exponencialmente al ritmo dictado por el interés compuesto, un ritmo imposible de ser alcanzado por una evolución de la economía periférica que multiplica la pobreza y potencia la pérdida de la soberanía nacional.
Por otra parte, la emergencia de este nuevo orden global amenaza la vigencia del dólar como moneda internacional de reserva, exponiendo al desnudo las burbujas de precios en distintos mercados financieros, entre ellos, el mercado del oro. Las sanciones contra Rusia incluyeron la eyección de refinerías, corporaciones mineras y bancos rusos de los organismos que rigen y ejecutan transacciones en oro, plata y metales preciosos, el LBMA (London Bullion Market Association) y el COMEX (The Commodities Exchange Inc). Hacia mediados de julio, se conoció que el gobierno ruso, junto con sus aliados de Eurasia, han propuesto la creación de una nueva infraestructura para las transacciones de metales preciosos y la determinación de sus precios y standards. Esta infraestructura busca eliminar el monopolio ejercido por el LBMA y el COMEX sobre la determinación del precio internacional y las transacciones de estos metales, al tiempo que permitirá estabilizar al mercado ruso del oro. (...)
Paralelamente a estos desarrollos, se conoció un estudio de Peter Hambro [9] que muestra los métodos utilizados en la manipulación del precio del oro en el LBMA y el COMEX y la connivencia de los principales Bancos Centrales del mundo en estas operaciones. El estudio fue detonado por la reciente publicación por parte de la autoridad monetaria norteamericana –OCC (Office of the Comptroller of the Currency)– de una reclasificación de datos sobre tenencia de derivados de oro por parte de los bancos norteamericanos. Esta reclasificación muestra que el J.P. Morgan y el Citi Bank controlan el 90% de los derivados del oro y metales preciosos que poseen los 4.796 bancos y entidades financieras aseguradas por el Gobierno Federal [10]. (...)" ( , Rebelión, 14/09/2022)
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