"Una de las causas de la crisis financiera y económica que ha recibido
escasa atención ha sido la evolución de la distribución de las rentas
entre las derivadas del capital y las derivadas del trabajo, a lo largo
del periodo post II Guerra Mundial. (...)
Durante el periodo entre el fin de la II Guerra Mundial y los años
setenta (definido como la época dorada del capitalismo), el Pacto Social
entre el mundo del trabajo y el mundo del capital (en el cual el
primero aceptaba el principio de propiedad privada de los medios de
producción a cambio de aumentos salariales -condicionados al aumento de
la productividad- y del establecimiento del estado del bienestar) dio
como resultado un aumento muy notable de las rentas del trabajo que
alcanzaron su máximo nivel en la década de los setenta. (...)
Esta situación creó una respuesta por parte del mundo del capital que
revertió la distribución de las rentas. Las políticas iniciadas por el
Presidente Reagan en EEUU y la Sra. Thatcher en Gran Bretaña iban
encaminadas a favorecer las rentas del capital, debilitando y diluyendo
el Pacto Social. La generalización de estas políticas determinó una
redistribución de las rentas a favor del capital, a costa de las rentas
del trabajo. (...)
Esta disminución de la
participación en el PIB de las rentas del trabajo creó un enorme
problema de escasez de demanda privada, origen de la crisis económica.
Esta escasez pasó, sin embargo, desapercibida debido a varios hechos, de
los cuales uno de ellos fue el impacto económico de la reunificación
alemana en 1990 y el enorme crecimiento del gasto público resultado de
las políticas de integración de la Alemania Oriental en la Occidental,
que se financiaron con un gran crecimiento del déficit público alemán,
que pasó de estar en superávit en 1989 (0,1% del PIB) a un déficit de
3,4% del PIB en 1996.
Este crecimiento del gasto público tuvo un efecto
estimulante de la economía alemana y, por lo tanto, de la economía
europea, dentro de la cual la alemana tenía y continúa teniendo un peso
central.
El segundo hecho que
ocultó el impacto negativo que la disminución de la participación de las
rentas del trabajo tenía sobre la demanda privada fue el enorme
endeudamiento de las familias y de las empresas que ocurrió en paralelo
al descenso de las rentas del trabajo.
Este endeudamiento fue facilitado
por la creación del euro que tuvo como consecuencia la tendencia a
hacer confluir los intereses bancarios de los países de la eurozona con
los de Alemania.
La sustitución del marco alemán por el euro tuvo como
resultado la “alemanización” de los tipos de interés. España fue un
claro ejemplo de ello. El precio del dinero nunca había sido tan bajo,
facilitando así el enorme endeudamiento privado que tuvo lugar en
España.(...)
Por otra parte, la elevada rentabilidad de las actividades especulativas
en comparación con la de las de carácter productivo (afectada, esta
última, por la disminución de la demanda) explica el elevado riesgo e
inestabilidad financiera, con la aparición de las burbujas, entre ellas,
la inmobiliaria.
La explosión de estas burbujas sobre todo en EEUU dio
origen a la percepción de que la crisis financiera se inició e iba a
estar limitada a EEUU, sin apercibirse de que la banca europea, y la
alemana en particular, (incluyendo las cajas) estaba entrelazada con la
estadounidense de manera tal que la crisis financiera estadounidense
afectó inmediatamente al capital financiero europeo y muy especialmente
al alemán.
La banca alemana (Sachsen LB, IKB Deutsche Industriebank,
Hypo Real Estate, Deutsche Bank, Bayern LB, West LB, DZ Bank, entre
otros) tuvo que ser rescatada con fondos públicos, incluidos por cierto,
fondos procedentes del Banco Central de EEUU, el Federal Reserve Board.
Esta banca y cajas alemanas estuvieron también afectadas por el
estallido de la burbuja inmobiliaria española, que generó la petición de
rescate de la banca española (que incluyó a las cajas) que significó,
en realidad, un rescate al capital financiero alemán, que tenía
invertido en entidades españolas casi 200.000 millones de euros, que
intenta ahora recuperar a partir del rescate a la banca española,
rescate que acabará siendo pagado con fondos públicos españoles, tal
como señalan los últimos datos.
La redistribución de las rentas a favor del capital y a costa del mundo
del trabajo ha creado este enorme problema de escasez de la demanda
(causa de la crisis económica) y del gran crecimiento del endeudamiento y
de la especulación (causa de la crisis financiera).
Tal conflicto
capital-trabajo ha jugado un papel clave en el origen y reproducción de
las crisis actuales, mostrando que Karl Marx (además de Keynes) llevaba
razón." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 26 de septiembre de 2013, en www.vnavarro.org, 26/09/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario