"El paro, la dificultad para pagar la hipoteca o un posible desahucio
son los factores, científica y estadísticamente demostrados, que
explican el aumento en los últimos años de personas que acuden a las
consultas de atención primaria con síntomas de depresión y ansiedad.
La
peor consecuencia de una depresión es el suicidio. Un problema de salud
pública de primera magnitud que supone la primera causa de muerte
externa en España, por delante de los accidentes de tráfico.
Probablemente Nani Lema nunca imaginó que caminaría más de 2.000 km para llegar a Bruselas hasta que lo hizo. Tampoco José Coy
se hubiera creído hace años, cuando trabajaba como comercial autónomo,
que debería reinventarse en su trabajo y crear una cooperativa agrícola,
sin haber trabajado nunca antes la tierra.
Él lo hizo para luchar contra la depresión, ella para afrontar la muerte de su hermano, Francisco José Lema,
que meses antes se había suicidado tras un acoso constante a él y su
familia por parte de su banco y un largo historial de depresión y
ansiedad causado por esta situación.
Ambos estaban haciendo frente a una de las consecuencias más
invisibles de la crisis económica: el deterioro de la salud mental.
Ellos, como tantas otras personas, forman parte de ese grupo de gente
que, de una manera o de otra, han visto cómo sus vidas cambiaban
radicalmente en los últimos años.
Un estudio científico realizado por la Universidad de las Islas
Baleares revela que los casos de depresión y ansiedad aumentaron
notablemente en las consultas de atención primaria entre 2006 y 2010. En
el estudio se demuestra que este incremento se debe principalmente al
desempleo.
“Éste es el factor que mejor predice que una persona tenga
mayores probabilidades de tener una depresión clínica”, según palabras
de la doctora Margarida Gilli, coordinadora del estudio.
Después del desempleo son las dificultades para pagar la
hipoteca o la amenaza de un desahucio los dos factores que mejor
explicarían un posible trastorno.
Algunos expertos coinciden en la necesidad de hacer una tercera parte
de este estudio para ver lo que ha ocurrido durante los años
posteriores a 2010, ya que la problemática de los desahucios era menor
en el momento en que se realizó la investigación.
“Sin la PAH no estaría aquí”
José Coy tiene 50 años y lleva más de cinco en el paro. Cuando su
negocio empezó a ir mal, se endeudó con el banco y, con el tiempo, éste
intentó embargarle una parte de su casa. Luchó con uñas y dientes para
evitar que esto sucediera.
Se puso en huelga de hambre y al final pudo
con el banco. Sin embargo, seguía desempleado y en la exclusión social.
Al principio evitó medicarse, pero los síntomas de depresión eran cada
vez más evidentes, sentimiento de culpa, apatía e insomnio entre otros,
hasta que llegó un momento en que no pudo más y empezó a tomar
medicación.
“Una depresión, si no es tratada, puede agravarse y conllevar un
final trágico”, afirma Santiago Durán, médico psiquiatra del Hospital
Sant Pau de Barcelona, donde realiza asistencia dentro de un programa pionero en España de prevención del suicidio. En más del 90% de los casos, el suicidio es consecuencia o está ligado a una enfermedad mental,
incluyendo las más frecuentes: depresión, trastorno bipolar,
esquizofrenia, alcoholismo y trastorno de la personalidad múltiple. (...)
A Coy no lo salvaron las pastillas. “Lo que a mí me ha salvado la vida es luchar”. Coy
es un hombre grande y robusto, con un pasado notorio como activista
sindical, acostumbrado a pelear por sus derechos. Quizás por eso es tan
demoledor oírle decir que entiende el proceso mental de una persona que
decide quitarse la vida. Él también lo ha pensado en algún momento.
“Siempre digo que sin la PAH yo ahora no estaría aquí”. Éste es un
aspecto que muchos activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca coinciden en señalar: el valor terapéutico de la lucha y la colectivización del dolor y el sufrimiento.
“No me preguntes de dónde sacaba las fuerzas [para caminar hasta
Bruselas], me aferraba sobre todo al recuerdo de mi hermano”. Nani Lema
perdió a su hermano de la forma más injusta, como explicaba su amigo
Rafael Blázquez, activista de la PAH de Córdoba: “Es como si vieras una
persona que está al borde de un precipicio y que al poquito que le
toques se va a caer. Eso hizo el banco con él”.
“Se fue apagando, perdiendo el interés por todo, hasta que un día ya no
pudo más”. Nani recuerda a su hermano y cómo llegó hasta ese punto con
una entereza indescriptible. (...)
“Los suicidios son la punta del iceberg en salud mental”. James López Bernal,
médico de salud pública del London School of Hygienics, ha participado
en una investigación con la que que querían demostrar si realmente hay
una relación entre la crisis y los suicidios.
Lo que encontraron fue un
incremento del 8% de los suicidios sobre la tendencia subyacente en
España. Hallaron también que los grupos que más han sufrido este
incremento son varones en edad laboral, algo que nunca antes había
sucedido.
Al estudio, que ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica The Lancet,
no le falta polémica y algunos expertos se lanzaron a rebatir estos
resultados basándose fundamentalmente en el arco de tiempo que abarcaba
su estudio, entre 2007 y 2010.
Sin embargo, las estadísticas del INE,
publicadas este año, con datos que llegan hasta 2012, acompañan los
resultados del estudio de Bernal y hablan de un aumento del 11,3% en
este tipo de deceso, situándolo como primera causa de muerte externa en
España, por delante de los accidentes de tráfico. (...)" (Eva Filguera, Diagonal, 02/11/14)
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