"El Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), erre que erre, vuelve de nuevo a las andadas.
Resulta atrevido que las mismas grandes empresas que han destruido
masivamente empleo en los últimos quince años se permitan el lujo de
recomendarnos como se puede generar puestos de trabajo en nuestro país.
Pero más hilarante todavía son las recomendaciones propuestas.
Bien sea
por desconocimiento de la realidad, o bien por la defensa de una serie
de intereses espurios, su diagnóstico sobre la situación actual de la
economía española, así como las recetas necesarias para salir de la
misma, son tremendamente deficientes sino falsas.
La mayoría de las empresas que forman parte del CEC se han internacionalizado, pero no producen bienes exportables, simplemente realizan actividades en los países donde invierten.
Esas inversiones se hicieron a precios excesivos, compraron muy caro.
Como consecuencia, su retorno financiero es muy bajo, apenas del 2%.
Pero además aquellas empresas que sí tienen que ver con la producción de bienes exportables la han externalizado.
Si profundizamos en el comportamiento de estas empresas, veremos que
no han hecho prácticamente nada por cambiar el modelo productivo de
nuestro país. Su actividad investigadora es nula,
debido en parte a que se trata de grandes oligopolios, sino monopolios.
Sólo nueve empresas españolas figuran entre las mil primeras inversoras
mundiales en investigación y desarrollo. (...)
Eso sí, los consejos de administración de las mismas han sido raudos y veloces a la hora de atribuirse mayores remuneraciones. A finales de 2013, la retribución media de un consejero de una empresa Ibex era de 496.000 euros, frente a los 449.000 euros que percibían antes de que la crisis comenzara a mostrar sus primeros efectos. (...)
Y con estos mimbres pretenden darnos lecciones sobre cómo resolver y
hacer frente al drama del desempleo y de la pobreza en nuestro país.
Digámoslo suavemente, son muy atrevidos. Algunas de las ideas propuestas ni las practican ni las practicarán, como aumentar por ejemplo el gasto en I+D.
Otras, son un brindis al Sol,
como incrementar el tamaño de las empresas y su capacidad para
exportar, prueba de que realmente desconocen qué factores
idiosincráticos y macroeconómicos determinan tanto la probabilidad de
exportar de las empresas manufactureras patrias como la intensidad en
las exportaciones.
En realidad, muchos de los sectores representados en el CEC no están abiertos a la competencia, de manera que el ajuste lo están pagando tanto sus empleados, con salarios menores, como sus clientes, con precios mayores.
Predominan antiguos monopolios naturales,
básicamente empresas eléctricas, petroleras, y del sector de
telecomunicaciones. Junto a ellos, el sector inmobiliario, ligado al
BOE, y el bancario, que ni está ni se le espera. (...)
Reclaman más crédito para las empresas, cuando más del
45% del crédito bancario va destinado a las grandes empresas, en una
gran parte para refinanciar una deuda brutal impagable. Siguen sin
enterarse de nada, lo que hace falta es más renta, salarios más altos. (...)" (Juan Laborda, 05/11/2014)
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