8.2.17

En España existe un espacio masivo y transformador, una corriente social ya detectada por el CIS en 2010, de la que son exponenetes el 15M y Podemos

"(...) La trayectoria de la ciudadanía activa española demuestra la conformación de un espacio político masivo y transformador, diferenciado del poder establecido, incluido el Partido Socialista gobernante, y con gran legitimidad cívica.

 Es más, los elementos fundamentales de la cultura y la actitud política democrática y progresista de esa corriente social ya se iniciaron en los años 2009 y 2010, frente a las consecuencias de la gestión regresiva de la crisis. 

Antes incluso de la expresión del movimiento 15-M y, por supuesto, de la existencia de Podemos que fueron exponentes de esa tendencia popular y que contribuyeron a consolidar y representar. 

La percepción de unos poderosos con su ‘clase política’ al frente (los de arriba), así como la de un campo sociopolítico indignado con las políticas antisociales y con déficit democrático gubernamental (los de abajo, por supuesto con zonas intermedias e indefinidas) ya se detectaron por estudios sociológicos en el año 2010, entre ellos los Barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de julio y octubre (tras los ajustes y la reforma laboral del Gobierno de Zapatero de mayo y junio y tras la huelga general del 29 de septiembre frente a ellos).

 Fue la primera gran constatación pública de la crisis de credibilidad social del Partido Socialista que, como se sabe, supuso el cese del mensajero, la presidenta del CIS, Belén Barreiro (aprovecho para felicitar públicamente y desearle éxito al recién nombrado Presidente del CIS, Cristóbal Torres, Director de mi Departamento de Sociología de la UAM). 

La solución a la crisis socialista se llevó por delante a la vicepresidenta Fernández de la Vega, sustituida por Pérez Rubalcaba para, sin reorientar la estrategia política y económica gubernamental, hacer un esfuerzo de ‘comunicación’ para recuperar la confianza perdida de gran parte de su base electoral y neutralizar la dinámica de cambio. (...)

Pues bien, el marco de análisis de no reconocer y combatir esa realidad de un espacio político diferenciado lleva al pensamiento dominante en los medios a encajar el conflicto en Podemos dentro de esa bifurcación falsa entre esos dos polos.

 Así, es errónea la caracterización de Errejón y su equipo como pro-socialistas o favorables a la estabilidad del Régimen y su restauración. Igualmente, es una tergiversación acusar a Iglesias de radicalización como sinónimo de pensar solo en la agitación callejera y rehuir cualquier acuerdo con los socialistas. 

Casi toda la interpretación en los grandes medios de comunicación se somete a este esquema, del que sale beneficiada la imagen de Errejón, como líder sensato y negociador, y perjudicado el prestigio de Iglesias, como líder sectario e intransigente.

Ese análisis interesado parte de no admitir la existencia de un amplio campo sociopolítico y electoral con una dinámica transformadora autónoma, con un apoyo social relevante y con capacidad para condicionar la agenda y las medidas políticas. (...)

Por tanto, existe una importante tendencia sociopolítica y electoral transformadora, democrática y social. Dentro de ese espacio o ese proyecto compartido hay matices y sensibilidades diversas dentro de Podemos y sus aliados. 

Pero hay que señalar lo específico y común del proyecto transformador y su diferenciación nítida del social-liberalismo de tercera vía como apéndice del neoliberalismo, o bien del ultra-izquierdismo minoritario que prácticamente no defiende nadie. Su carácter y su perfil están claros: progresista en lo socioeconómico y cultural, democratizador en lo político, institucional y territorial.

 Con valores de justicia social o igualdad y democracia, frente a la regresión social, la subordinación o precarización, así como contra el autoritarismo continuista y el reaccionarismo derechista, xenófobo, sexista y racista. (...)

El documento de Errejón y su equipo, sin entrar ni cuestionar formalmente el principal eje estratégico (compartido) de la oposición al pacto continuista de PSOE-Ciudadanos, descalifica la supuesta estrategia seguida por la dirección de Podemos e Iglesias como ‘resistencialista’, minoritaria o encerrada en la ‘izquierda’, sin aportar fundamentos diferenciados o grandes propuestas distintas. (...)

 El interrogante es si, a pesar de la existencia de solo diferencias estratégicas parciales, va a haber capacidad unitaria de liderazgo y decisión colectiva para reconducir la confrontación derivada de esa polarización discursiva estratégica. La posibilidad de un compromiso posterior firme es limitada; el objetivo mínimo es pactar una tregua y reconducir el conflicto a medio plazo.

 La evidencia de la confrontación es clara. Los motivos y, por tanto, las posibilidades de acuerdo no tanto: condicionar o negociar aspectos analíticos, tácticos o de gestión política, así como un equilibrio razonable, según la representatividad de cada cual, en la gestión del poder orgánico.

(...)  el liderazgo de Iglesias tendría una estructura propia precaria que pretendería superar. El objetivo de Errejón es el contrario: tener mayoría respecto de la estrategia y en la dirección para controlar la orientación y la gestión política y organizativa, aun con Iglesias de Secretario General (cargo a la que éste, en ese caso, renunciaría). (...)

Aunque hay síntomas de esa brecha antes del 20-D-2015 (por ejemplo, en el recambio de la dirección en el País Vasco) es a partir de los resultados electorales y la posibilidad de formación de un gobierno alternativo, cuando se produce el conflicto abierto en los dos campos interrelacionados. 

Por una parte, en la estrategia política: Gobierno de progreso presidido por Pedro Sánchez y composición y programa compartido con el PSOE, junto a oposición al continuismo del pacto de PSOE-Ciudadanos y a aceptar una posición subalterna. Por otra parte, pulso por el reequilibrio orgánico (crisis en la dirección de Madrid, con la dimisión en bloque del sector errejonista para conseguir mayoría, y cese del errejonista Secretario de Organización, Sergio Pascual). 

La tensión soterrada y parcial durante todo el año pasado, se agudiza con el proceso de la Asamblea Ciudadana porque el resultado es más incierto y crucial: la conquista y legitimidad o no de la mayoría orgánica, con lo que supone de preponderancia en la orientación política y la hegemonía (aún sin exclusión del otro) de un sector u otro en el control del poder interno. 

Podemos es mucho más transparente y democrático que cualquier otro partido político, especialmente los dos grandes (PP y PSOE) con responsabilidades institucionales y enormes aparatos y conexiones con el poder económico. El sistema de primarias, los códigos éticos y las comisiones de garantías ayudan a seleccionar y valorar las responsabilidades y evitar arbitrariedades y burocratismos. Pero son insuficientes y no siempre han acertado. (...)

El día después de Vistalegre 2 se verá si con los nuevos equilibrios políticos y organizativos se frena el sectarismo en la confrontación interna y se asegura la integración, se prioriza el proyecto común, se avanza en la articulación del conjunto de fuerzas del cambio y se afronta mejor la tarea de fortalecer un amplio movimiento popular y el cambio institucional de progreso. Es una responsabilidad y una tarea colectivas."               (Antonio Antón, Profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid. Autor de Movimiento popular y cambio político, UOC. Rebelión, 07/02/17)

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