7.2.17

¿Para qué sirven las cifras del 'paro registrado'? Si tuviésemos la población activa de 2008, la tasa de paro estaría en el 24%

"Un año más al publicarse las cifras del Paro Registrado saltan como resortes los tentáculos del poder en Moncloa, esté quien esté, para dar toda una lección estadística sobre las bondades de los números que el Ministerio va escupiendo, previa filtración a los medios afines. Si, además, estamos en diciembre, ya el calentamiento va subiendo de graduación, y comienzan los epítetos de histórico, irrepetible, maravilloso y sin parangón, siempre si la dirección de los datos es favorable. (...)

El tener dos supuestas estadísticas de empleo, que no son tales, pero se utilizan políticamente así, suele despistar a los ciudadanos, pero sobre todo retrata a los medios de comunicación de la corte que tienen que hacer dos esfuerzos en menos de un mes: deglutir y ensalzar al gran Mariano con los datos del SEPE, y después intentar compensar, si la EPA no sale tan gloriosa y marca otra tendencia, como ha ocurrido multitud de ocasiones. (...)

Por esta razón es tan importante que los periodistas que cubren la información económica, sean formados en la interpretación de datos económicos, y se les den nociones básicas de estadística para no hacer el ridículo cada vez que se tragan notas de prensa que publican con un simple corta y pega, sin preguntarse si tiene sentido lo que escrito. Como veo que los errores de suceden, mi humilde conclusión es que se aplica esa máxima tan perversa de que: “la verdad no me estropee un titular”. (...)

La primera falacia en la que suelen incurrir los voceros de la propaganda es definir un registro administrativo, como el SEPE, como una serie de desempleo, aunque ya no se publique la tasa de paro registrado, algo que se agradece. 

Es decir, identificar a todos los que están inscritos, que además son filtrados para ir eliminando mucho ruido en dicha serie, como el universo de desempleados en España, algo que es radicalmente falso. Hay personas inscritas que, por ejemplo, están estudiando, y no buscan activamente empleo.

 Hay personas que ya no cobran ningún subsidio que llevan tiempo inscritas y que son consideradas como desempleadas, cuando a lo mejor ya no son activas. Tampoco dice nada el registro de la transición de los que desaparecen de la lista, ya que al no ser una encuesta como tal, nada se sabe de hacia dónde va la persona que deja de estar inscrita: al empleo, a la inactividad, a su casa cansada de la inoperancia de la gestión, etc. 

Por todo ello, y tras múltiples cambios metodológicos, la serie no se puede comparar históricamente, como normalmente se hace, ya que hay datos que no son homogéneos.

(...) el SEPE la única información veraz que proporciona es la cantidad de contratos que se sellan, algunos no se llegan a sellar, el número de beneficiarios del subsidio de desempleo y la cobertura de dicho subsidio (con un mes de retraso).

 Precisamente esta información, que es la que revela la política social del Gobierno en materia de desempleo, es la que menos difusión tiene, ya que muestra la absoluta insensibilidad y falta de proyecto social de un ejecutivo que está dejando a muchos parados de larga duración sin recursos, amén de haber reducido la prestación como mandan los cánones liberales.

Por estas razones, nadie responsable debería utilizar de forma torticera los datos, y con todos los defectos que tiene, nos deberíamos dirigir a la EPA como único referente de información socio laboral, que es homologable y comparable con nuestros países vecinos.  (...)

Con estos mimbres, el ciudadano que sufre la ineficacia del SEPE se pregunta realmente para qué sirve. El registro administrativo es tan inútil como caro de mantener, ya que la única función que cumple realmente es la de pagar y gestionar los subsidios de desempleo, y no siempre con la amabilidad y rapidez que los ciudadanos que pagamos sus nóminas nos merecemos. 

Una vez superada esta fase, es decir agotado el periodo de subsidio, lo más llamativo es que su otra gran función, intermediación laboral y políticas activas, no deja de ser una broma de mal gusto. Es raro encontrar un empleo por la intermediación laboral, apenas un 2% del total, aspecto muy poco resaltado por los periodistas de la corte y los gestores autonómicos y estatales.

 Las políticas activas son tan nefastas que nadie se ha puesto a evaluar el impacto del dinero gastado en la formación de los trabajadores y sus resultados finales, labor que sí daría sentido a la existencia de un gestor público. Pero estos elementos no están en el debate político, ya que tienen un elevado coste de reputación. (...)

Lo que sí nos dicen los datos que son aprovechables del SEPE, es que la tónica del mercado laboral es la misma desde hace años, y típica de las fases alcistas de nuestros ciclos recientes. Los servicios de bajo valor añadido tiran de la contratación, comercio, turismo y hostelería, la vivienda parece que tímidamente repunta y la industria sigue con su vía crucis particular, después de haber desmantelado gran parte de la capacidad instalada. (...)

Este año 2016, la Seguridad Social habría añadido más de 500.000 afiliados, pero todavía le faltan más de 1 millón de cotizantes para acercarse al máximo de casi 20 millones que España tenía en 2008. Pero también hay que decir, que si tuviésemos población activa de 2008, la tasa de paro estaría en el 24%, y no en el 19% que la última EPA nos indicó. (...)

La realidad laboral en España sigue siendo muy dura, con contratos precarios, mal pagados, y con una capacidad de maniobra por parte de las empresas que no tuvieron nunca, algo que la Reforma Laboral les ha otorgado. Ahora se puede despedir objetivamente a un trabajador por ser diabético, como ha pasado en Alicante, tras dos bajas en 14 días. 

Y estos elementos cualitativos, quedan sepultados por cifras frías que denotan que la jungla laboral se ha instalado en nuestro país y no tiene vuelta atrás. Las oscilaciones cíclicas seguirán, pero por debajo se mantendrá un mercado laboral donde predomina el trabajador mal formado, precario, con miedo, sin derechos básicos y mal pagado y ajeno a la negociación colectiva. Ese es el perfil de la gran mayoría de los 500.000 nuevos afiliados (...)"               (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 09/01/17)