10.1.19

Por qué surge VOX ... ahora

"(...) todo parecía indicar que España seguiría siendo una excepción en Europa en cuanto a la existencia de partidos exitosos de la DRPX (derecha radical populista y xenófoba) hasta que en el período de 2017-2018 dos acontecimientos llevaron a crear las condiciones para romper esa excepcionalidad. Por tanto, se puede sostener que cuando cobra una fuerza electoral importante un partido de la DRPX en España, Vox, lo va a hacer siguiendo el tercero de los modelos que hemos señalado. 

No se origina en la evolución de algún precedente partido fascista, ni surge como el reagrupamiento de otras fuerzas pre-existentes de la  derecha radical o la extrema derecha, sino que toma como elementos de impulso problemas relativamente nuevos en la sociedad española, especialmente el conflicto identitario, que proviene de la agudización del independentismo partidario de la secesión unilateral de Cataluña y, en segundo lugar, de la inmigración.

El primer acontecimiento que ayudaría a acabar con la excepcionalidad española en cuanto a la ausencia de partidos de la DRPX con cierto peso lo representó, efectivamente, el conflicto catalán, dónde las fuerzas políticas independentistas ensayaron en septiembre-octubre de 2017 llevar a cabo una secesión unilateral que fue derrotada. 

Este enfrentamiento sirvió para que se inflamase un nacionalismo español siempre latente como respuesta a la actividad virulenta del nacionalismo independentista catalán, y esa excitación del nacionalismo español fue aprovechada e impulsada por la derecha española ante una situación de desconcierto y bloqueo por parte de la izquierda, que bien se situó en una posición equidistante, o bien buscó vías de negociación con el independentismo catalán. 

La izquierda persistió en resaltar el eje de enfrentamiento derecha-izquierda de base socioeconómica cuando el eje de enfrentamiento había basculado bruscamente hacia posiciones identitarias-culturales de base nacionalista.

El segundo acontecimiento lo representó la ruptura de la unidad de la derecha española en torno a un único partido político, el PP. Esta ruptura tuvo un primer acto en la aparición de Ciudadanos, un partido originalmente de ámbito catalán que, con las consecuencias de la crisis económica y los casos de corrupción del PP, saltó a la escena nacional y consiguió postularse como una alternativa de reemplazo al propio PP. 

Este proceso de ruptura conoció un punto de inflexión cuando en 2018 el PP fue condenado como tal partido por corrupción en el caso Gürtel y, como consecuencia, una moción de censura de un minoritario PSOE llevó a que este partido reemplazase al PP al frente del gobierno. Una vez en la oposición, el PP se enfrentaba casi en condiciones de igualdad a Ciudadanos, emprendía una deriva más derechista y, sobretodo, propiciaba que apareciese exitosamente un partido de la DRPX con éxito electoral. 

Este partido ya existía previamente, Vox, y estaba formado por antiguos cuadros del PP que tenían las posiciones más extremistas. Sin embargo, durante muchos años fue un partido marginal más, la fuerza centrípeta del PP seguía atrayendo a la mayoría de la base social de la derecha, desde los moderados hasta los radicales. 

Y esta situación es la que se rompió con los dos acontecimientos señalados antes, el conflicto nacionalista originado en Cataluña, y la profunda corrupción y desgaste del PP. Existía una temática fácilmente explotable por la derecha más radical y estaba abierta la posibilidad para que ésta se expresase en un nuevo partido, no encerrado como una tendencia en el seno de otro más grande.  (...)

El papel de la inmigración ilegal en el ascenso de Vox ha sido más secundario y, en todo caso, indirecto. Andalucía es la comunidad autónoma que por su posición geográfica recibe más inmigrantes ilegales. Esta última situación no es nueva ni en España ni en Andalucía, y ya hemos señalado las políticas inflexibles del PP al respecto. La preocupación por la inmigración ilegal entre los españoles, recogidas en las encuestas del CIS y otras, muestran que ha variado en función de acontecimientos puntuales. 

(...) se mantuvo desde 2012 en cifras alrededor del 5%, es decir marginales, aunque volvió a superar el 10% después de junio de 2018 coincidiendo con la acogida del barco Aquarius y el aumento de inmigrantes a las costas españolas. En todo caso un porcentaje de poco peso explicativo en los resultados de Vox en Andalucía. Si esta problemática hubiese sido determinante para la aparición o el
crecimiento de un partido de la DRPX como en Europa, ello tendría que haber tenido lugar entre finales de 2005 y principios de 2008, cuando la preocupación por la inmigración osciló entre el 30% y el 60%.  (...)

Así pues, lo novedoso, en todo caso, es el eco de las políticas anti-inmigratorias de los partidos de la DRPX europea, sobretodo a partir de la crisis migratoria de 2015, y el éxito de estos partidos en sus países. Por tanto, se puede suponer que las actitudes antiinmigración y xenófobas presentes en una parte de la sociedad española han sido estimuladas por las políticas adoptadas en Europa y que han encontrado un vehículo político disponible, Vox, para transformarlas en apoyos electorales.

En encuestas posteriores2 sobre el voto recogido por Vox en Andalucía se confirmaron las causas de su ascenso, en ellas aparecía que el 41,6% del voto se debió a su discurso anti-inmigración, el 33,7% por defender la unidad de España, y un 28% les votaron para frenar a los independentistas.

Entre los puntos de su programa destacan algunos que responden específicamente a la problemática española, como la supresión del actual Estado de las autonomías y la actitud más inflexible de la derecha contra el independentismo catalán para el que llega a pedir la ilegalización; pero en otros puntos hay una clara sintonía con los programas de la DRPX europea, como la deportación de inmigrantes y las políticas de asimilación rechazando el multiculturalismo; la supresión de la ley de violencia de género, la oposición al feminismo, y la defensa de la familia y valores más tradicionales; la reducción radical de impuestos, un reforzamiento de los mecanismos coactivos de la ley y el orden y; en relación con Europa se sitúan en línea con las propuestas del grupo de Visegrado, de una Europa basada en Estados nacionales que recuperen la soberanía e independencia.  (...)"                    ('Vox y la derecha española', Jesús Sánchez Rodríguez, 03/01/2019)

No hay comentarios: