“Marihuana con receta para vivir mejor. El uso médico se afianza, pero los enfermos tienen que recurrir a 'camellos'. Los críticos temen que esto aliente su consumo lúdico.
se iniciaron los primeros ensayos clínicos, coordinados por el Instituto Catalán de Farmacología.
Este plan piloto no ha sido un estudio de eficacia, sino de observación, enfocado a un grupo de 200 pacientes con esclerosis múltiple, delgadez producida por el VIH, o con náuseas y vómitos como consecuencia de la quimioterapia, entre otros síntomas. "Son personas que habían recurrido a casi todos los tratamientos posibles y ninguno de ellos había surgido efecto", explica Marta Durán, jefe de Farmacología del hospital Vall d'Hebron, uno de los centros que participan en el proyecto.
A falta de las conclusiones, que se conocerán en breve, se sabe que el 65% de los enfermos reconoce haber experimentado algún beneficio, un 10% no ha sentido mejoría alguna, y un 25% tuvo que abandonar el tratamiento. "Se ha abierto la puerta a pacientes que no tenían esperanza", explica Marta Durán, siempre cauta en su razonamiento: "Los resultados no son espectaculares, pero no hay duda de que pueden ayudar. Hay que ver el perfil, la dolencia, el tipo de paciente, pero si ayuda, vale la pena".
En este plan piloto, el medicamento utilizado ha sido Sativex, el único extracto del cannabis que se comercializa como fármaco. Desarrollado por GW Pharmaceutical, se ha importado de Canadá, donde está aprobado para el alivio de dolor neuropático con esclerosis múltiple. En España sólo se puede recurrir a él si el paciente está incluido en un programa de medicación extranjera o de uso compasivo. (…)
Si los cannabinoides son buenos, hay que aprovecharlos. Ésa parece ser la máxima a partir de la cual quieren trabajar muchos médicos e investigadores. ¿Tienen la misma efectividad que un fármaco convencional? Rafael Borrás, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, es bastante claro al respecto: "Mejoran la sintomatología del paciente, pero no son una cura. Así que hay dos opciones: cerrar los ojos y argumentar que como es una sustancia ilegal no hay nada que hacer, o seguir trabajando para ayudar a algunos enfermos". (El País, ed. Galicia, Cultura, 29/03/2008, p. 32)
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