"El segundo impacto, más importante sin duda, consiste en la caída de los precios de los principales productos de exportación latinoamericanos -los commodities- en los últimos tiempos. La soja, el petróleo, el cobre, el hierro, el carbón, en buena medida las locomotoras de la expansión económica reciente de América Latina, han sufrido derrumbes, y los consiguientes ingresos gubernamentales, también. El Gobierno argentino percibe una importante proporción de sus ingresos fiscales de impuestos a la exportación sobre la soja; el fisco mexicano depende en más del 30% de las exportaciones de petróleo. Se caen los ingresos, aumentan los déficit, o se enfrían las economías. (...)
Los inversionistas se salen de la Bolsa, y se van donde siempre se han ido los ricos latinoamericanos cuando se ponen nerviosos: a dólares. (...)
América Latina va a sufrir los estragos de la crisis. Es cierto que se encuentra mejor preparada que nunca para enfrentar este reto, y que algunos países emergerán del drama mejor que otros. Justamente México, Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, por la prudencia y ortodoxia de sus políticas macroeconómicas, y la calidad de sus liderazgos, deben de salir adelante sin mucho más que raspones y moretones. Otros, como Argentina, Perú, Paraguay, los centroamericanos y la República Dominicana, se verán más golpeadas, pero al final del día, podrán sortear la adversidad. A los demás -Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba-, Dios los coja confesados." (Jorge Castañeda,La crisis empieza a afectar a América Latina. El País, ed. Galicia, Opinión, 25/10/2008, p. 29)
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