Dentro de esa reforma laboral la recolocación es trampolín básico. Pero poco aireado. Se trata de modernizar los servicios públicos de empleo, muy débiles: apenas recolocan a un 7% de los parados. Dotándolos como dios manda en personal, espacio e informática: en España se llevan el 0,13% del PIB; para el 0,27% de Alemania o el 0,33% de Dinamarca. El Gobierno prorrogará el pago a los 1.500 orientadores laborales contratados por las autonomías el pasado otoño; se apresta a crear un potente portal común de ofertas y demandas de empleo, al modo alemán; y propone, ante la sorprendente reticencia sindical, permitir a las ETT (Empresas de Trabajo Temporal) intermediar en la recolocación durante los expedientes de regulación de empleo.
"Servicio público, agencias privadas, Internet... hay sitio para todos", sostiene la secretaria general de Empleo, Mavi Rojo. Atención a Internet, gran arma también para hallar empleo: redes sociales como Twitter, Facebook o Tuenti, basadas en una ingenua confianza inicial, sirven. Son la extensión virtual del círculo de amigos / conocidos en los que tradicionalmente se empezaba a buscar empleo. Más atención: junto a la red pública y la digital hay experiencias excelentes, ya reales, que deberían multiplicarse." (XAVIER VIDAL-FOLCH: Parado busca con urgencia empleo. El País, ed. Galicia, Economía, 09/07/2009, p. 26)
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