La mejor estrategia sería: Renta Básica, más mercado y menos subvención; pues la racionalidad del mercado exige una base financiera repartida de manera general, una especie de plataforma económica en donde se instale y cimente el mercado para que luego se desarrolle por sus propios medios.
Contrariamente a lo que Rajoy piensa, no urge la reforma laboral, sino una reforma fiscal: para que se grave significativamente el tráfico financiero, y empiecen a pagar de una vez las rentas de la especulación. La "receta" la detalla Ramiro Pinto Cañón en “Los fundamentos de la Renta Básica y la perestroika del capitalismo. Teoría alternativa sobre economía política en la sociedad tecnológica y del bienestar”, Entimema (Madrid 2003)." (elbierzodigital.com, 26/10/2009)
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