El recetario fue codificado por el profesor John Williamson, urdiendo las ideas de las grandes instituciones ubicadas en la capital estadounidense: el Tesoro norteamericano, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Sus cuatro mandamientos básicos eran: austeridad fiscal, liberalización comercial, desregulación financiera y privatizaciones. Lo peor del mismo, más que su formulación, fue su fosilización (en "pensamiento único") y su aplicación por organismos como el FMI, talibana, despótica, cínica y desastrosa.
Lo han demostrado la realidad y algunos economistas como Paul Krugman y Joseph Stiglitz. Talibana: el equilibrio fiscal era un mandato ignorante de la coyuntura expansiva o recesiva; las privatizaciones debían ser súbitas, sin medidas de acompañamiento para los empleos que destruían. Cínica: la liberalización comercial fue asimétrica, de los países emergentes hacia los desarrollados, quienes no desmocharon sus barreras agrícolas. Despótica, porque se implantó a toque de pito, agravando la crisis de muchos países (cuando la ola de 1997), de forma que quienes desobedecieron el diktat (India, China, Uganda...) salieron mejor parados. Y desastrosa, porque la desregulación financiera ha sido la catapulta de la actual Gran Recesión." (XAVIER VIDAL-FOLCH: Cumple 20 años y ya es cadáver. El País, ed. Galcia, Economía, 05/11/2009, p. 27 )
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