Agassi perdió aquel año su puesto entre los 100 mejores del mundo, llegó a ser el 141, no jugó más de 40 partidos, bajó al nivel de torneos challengers y volvió más fuerte que nunca para ganar cinco de sus ocho torneos del Grand Slam. Entonces se convirtió en un ejemplo de longevidad competitiva para todos los tenistas veteranos, en defensor de las causas publicitarias y en gurú de las nuevas generaciones de tenistas patrocinados por la marca Adidas (...)
Nadie cuestionó públicamente su radical metamorfosis, por mucho que el estupor cundiera en el vestuario. Ha tenido que ser el propio tenista estadounidense quien revele que la ATP decidió echar tierra sobre el asunto. (...)
En 1997, Agassi se debate entre casarse o no con la actriz Brooke Shields, tiene una lesión en la muñeca y su carrera no tiene futuro. Llega entonces Slim, el nombre con el que el tenista estadounidense, hoy de 39 años, se refiere a su asistente. "Slim también está estresado. Dice: '¿Quieres colocarte conmigo? [...] El Cristal [nombre con el que se conoce a la metanfetamina] te hace sentirte como Superman, tío'. Como si las palabras salieran de otra boca, escucho estas palabras: 'A la mierda. Coloquémonos'. Slim pone una pequeña cantidad de polvo en la mesa del café. La corta y la esnifa. Vuelve a cortarla. Esnifo un poco. Me echo en el sofá y considero el Rubicón que acabo de cruzar", dice Agassi en su libro, según adelantó ayer The Times. "Hay un momento de arrepentimiento, seguido por una vasta tristeza. Luego viene una ola sísmica de euforia que barre los pensamientos negativos de mi cabeza. Nunca me sentí tan vivo, tan esperanzado... nunca sentí tanta energía".
Agassi se ha dopado. Ha tomado una sustancia prohibida. Suena el teléfono mientras está en el neoyorquino aeropuerto de La Guardia: un doctor de la ATP le avisa de que ha dado positivo en un control antidopaje por una sustancia de tipo II -drogas recreacionales, como la marihuana-, lo que acarrea dos meses de suspensión. "Y días después", recuerda el ex tenista; "me siento con un cuaderno sobre mis rodillas y escribo una carta a la ATP, mentiras mezcladas con trozos de verdad". (El País, ed. Galicia, deportes, 29/10/2009, p. 52)
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