3.12.09

La falta de información... la causa de la crisis...

"George Akerlof, premio Nobel de Economía en 2001, aparece en la Fundación Rafael del Pino ataviado con un elegante traje gris rematado con unas impactantes botas de montaña. Presenta Animal spirits (Gestión 2000, escrito al alimón con Robert Shiller), un severo correctivo a esa milonga de los mercados perfectos que se ha ido al traste con la crisis.

Akerlof pisa fuerte en el olimpo de los economistas desde que en 1970 se diera a conocer con un originalísimo artículo, The market for lemons, en el que demostraba -centrándose en los coches usados- las imperfecciones del mercado: nadie tiene nunca toda la información para tomar la decisión correcta, así que es posible que el vendedor dé gato por liebre y el comprador acabe adquiriendo un cacharro si no hay nadie que fije las reglas de juego.

Pregunta. ¿Ha pensado en un artículo parecido sobre la banca?

Respuesta. Es verdad que los problemas de información están en el centro de la crisis. Si alguien intenta venderte un coche usado, tienes que saber por qué lo hace; si no consigues saberlo no debes comprarlo porque puede que el coche sea defectuoso. Los bancos hicieron algo parecido: estaban vendiendo productos no demasiado buenos -todos esos títulos respaldados por hipotecas basura- como si fueran activos de gran valor, aunque ni los vendedores sabían exactamente qué vendían, ni los compradores qué compraban. Ahí está la paradoja de esta crisis: los economistas no la esperaban porque creían que conocían bien lo que circulaba en los mercados. Y en realidad nadie sabía nada.

P. El libro afirma que las burbujas aparecen cuando alguien inventa un "ungüento de serpiente" y la gente se cree el cuento. ¿A qué le pone ahora esa etiqueta?

R. En este caso son todos esos títulos tóxicos respaldados con hipotecas que parecían ser mucho mejores de lo que eran. Los norteamericanos pidieron hipotecas, los bancos las empaquetaron para venderlas y esas hipotecas pasaron a otras personas, en cualquier lugar del mundo, que no sabían qué tenían entre manos: ungüento de serpiente.

P. Confianza, corrupción, mala fe, ilusión monetaria, historias de rápido enriquecimiento... Todo eso está en el corazón de la Gran Recesión. ¿Qué ha cambiado desde que Keynes describiera las causas de la Gran Depresión?

R. Poco, la verdad. Keynes ya se explayó sobre los problemas de la especulación en los mercados, sobre cómo las cosas podían irse de las manos, sobre cómo funcionan los animal spirits [algo así como la naturaleza humana] a la hora de comprar, sobre cómo los relatos, las historias, son importantes en la economía. Ése es más o menos el espíritu de la obra de Keynes, que al ser difícil de incluir en un modelo matemático no se incorporó en la economía académica y de algún modo cayó en el olvido." (GEORGE AKERLOF: "Subir impuestos es buena idea". El Pâís, ed. Galicia, Economía, 23/11/2009, p. 22)

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