12.2.10

"Cuando aún no hemos salido de la recesión, y mucho menos de la primera crisis (para simplificar, la inmobiliaria), ésta rebota, y España afronta la segunda. Hay que digerir las dos a la vez. Como en el circo, más difícil todavía.

Primero, en coincidencia con el estallido financiero mundial, pinchó la burbuja del ladrillo local. Afectó a los balances bancarios, secó el crédito, contrajo la demanda, multiplicó el desempleo y empobreció a (casi) todos. Luego, los planes de estímulo reactivador y el gasto social para paliar el drama de quienes quedaban en la cuneta, mientras bajaban los ingresos, hincharon el déficit público y acrecentaron la deuda. Esta segunda crisis es, pues, la de la deuda. (...)

El problema de la deuda ¿es de cuantía, de tamaño? No. En 2009 quedó en el 55,2% del PIB, menos que el 60% fijado en Maastricht. Mucho menos, casi 20 puntos menos, que el 84% que registró como media la eurozona. Muchísimo menos que el 115% de un país que se está yendo de rositas, como Italia.

No. El problema es la velocidad de su crecimiento. En 2008 estaba sólo en el 39,7%, subirá este año al 65,9% y llegará, calcula Hacienda, al 74,3% en 2012: casi se duplicará en el periodo. Esta velocidad genera tensiones para financiarla.

Las tensiones vienen porque este año el Estado tiene que devolver 120.000 millones (en torno a un 10% del PIB) contratados anteriormente y deberá emitir bonos y letras por 201.000 millones a corto, a medio y a largo plazo. A más necesidad de tesorería demandada en un periodo corto, más cara la prestan los acreedores. De ahí el diferencial de los bonos españoles con los alemanes (cerca de un punto), un sobrecoste que implica una factura adicional de 2.000 millones por punto: mayor desequilibrio. El problema, sin embargo, es manejable.

Como sucede en la economía doméstica, para atajar el endeudamiento hay que aumentar ingresos o reducir gastos. O ambas cosas a la vez, como pretende el Plan de austeridad, mientras se siguen inyectando algunos estímulos sectoriales al relanzamiento. La cuestión es si sus previsiones son creíbles." (XAVIER VIDAL-FOLCH: La segunda crisis. el País, ed. Galicia, economía, 11/02/2010, p. 24)

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