El informe calcula "toda la exposición potencialmente problemática" en el ladrillo, "que es de 165.500 millones". Para llegar a esta cantidad, tiene en cuenta los activos dudosos (en los que ya hay algún impago por un plazo de más de 90 días); los subestándar (presentan debilidades que pueden degenerar en deudas); las adjudicaciones; las compras de activos y los fallidos (pérdidas fehacientes).
El organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez calcula en 445.000 millones los créditos concedidos a empresas de construcción y promoción inmobiliaria. De este paquete, si se quitan las inversiones en subsectores eléctricos, infraestructuras aeroportuarias, petróleo y construcción de carreteras o vías de tren, el riesgo se queda en 402.000 millones.
El sector cuenta con provisiones totales como para hacer frente a una devaluación del 35% en los precios de los inmuebles, sin tener que recurrir a los beneficios. Ese es el colchón con el que se enfrentan a 2010. Pero esto son cifras del sector. Si se baja al detalle, no todas las entidades están en la misma posición. El Banco de España alerta de una gran heterogeneidad. Algunas cajas o bancos están terminando sus reservas, otras tienen una parte muy grande de sus créditos concentrados en el ladrillo..." (El País, ed. Galicia, economía , 27/03/2010, p. 21)
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