El impacto de la crisis económica actual ha afectado a Grecia más tarde que los Estados Unidos. El país pasó por un período transitorio de crecimiento económico alimentado por la deuda y por un boom de la vivienda y de la construcción en parte relacionado con los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004.
Pero la historia de Grecia en la última generación o así sigue siendo la de una agitación económica y social permanente, vinculada a un proceso de reestructuración caracterizado por la privatización, la extensión de formas de contratación "flexibles" e inseguras, el crecimiento de la desigualdad económica y niveles crónicamente elevados de desempleo –especialmente entre las mujeres y los trabajadores jóvenes.
Al igual que en otros países, la Unión Europea ha sido el vehículo de esta reestructuración neoliberal. Se suponía que la adhesión a la exclusiva "zona euro" iba a marcar el ascenso de Grecia a una economía capitalista desarrollada. Pero la inclusión requiere de políticas restrictivas destinadas a mantener bajos el déficit presupuestario y la inflación, a costa de altos niveles de desempleo.
La injusticia económica y la desintegración social que estas políticas generan condujeron a la explosiva rebelión de la juventud que sacudió Grecia en diciembre de 2008 y produjo escalofríos en la espina dorsal colectiva de las elites económicas y políticas en Europa y más allá. Curiosamente, esta revuelta estalló incluso antes de que Grecia sintiera toda la fuerza de la crisis capitalista global. Pero el rescate de los bancos griegos por el gobierno griego –unos 28 millardos de euros (aproximadamente 38 millardos de dólares)– alimentó la rabia de la gente ante la incompetencia y la corrupción de las elites económicas y políticas griegas.
Luego, en septiembre de 2009, Grecia anunció que su déficit sería cuatro veces el máximo fijado por la Unión Europea en el 3% del producto interior bruto. Esto ha elevado el costo de las tasas de interés de los préstamos y la deuda de Grecia.
Ahora que todo el peso de la crisis se hace sentir en Grecia, el gobierno está imponiendo ulteriores recortes salvajes. Más de 600.000 trabajadores del sector público han visto sus salarios rebajados y sus pensiones congeladas. El desempleo ha aumentado al 14,6% y se prevé que ascenderá al 20%. En una encuesta reciente en Grecia, la mitad de los encuestados dijo que su salario ya no cubre sus necesidades, y la prensa griega ha informado sobre suicidios de dueños de negocios en quiebra y de trabajadores que habían perdido sus puestos de trabajo.
Incluso podrían imponerse medidas más draconianas si Grecia se dirige al Fondo Monetario Internacional y a la Unión Europea para obtener un préstamo de 45 millardos de euros (61 millardos de dólares) para el servicio de su deuda." (SinPermiso, 02/05/2010, citando a 'El colapso a la griega de las universidades de los EEUU' de Costas Panayotakis)
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