Era probablemente una propuesta prematura, a la vista del resultado, y era sin duda una apuesta arriesgada de enorme calado. De ahí que la decisión tomada por los ciudadanos consultados en referéndum el martes haya sido recibida con alivio por parte de las autoridades federales estadounidenses y mexicanas, que temían un efecto contagio y han renovado sus votos en la lucha conjunta contra el narcotráfico.
México empieza a asemejarse a un Estado fallido por culpa del narcotráfico que ensangrienta y corrompe todos los estamentos del país y California es destino prioritario de sus ilegales mercancías. La impotencia con que los gobiernos y los ciudadanos asisten a tan dramático conflicto (este año se ha cobrado ya 10.000 víctimas mortales) ha vuelto a plantear el debate de la legalización de las drogas. Intelectuales, expertos en la materia, juristas, economistas y ex mandatarios como Ernesto Zedillo, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria o Felipe González reclaman un cambio de estrategia a nivel mundial.
La legalización de la droga, dicen sus defensores, no reducirá los efectos perversos para la salud de los que la consumen, pero, entre otros beneficios, estrangulará financieramente a las mafias que tanta violencia generan.
Entre el 50% y el 60% del negocio de los narcos mexicanos proviene de la marihuana. Su legalización al otro lado de la frontera habría tenido repercusiones en su negocio. De haberse aprobado la Proposición, California calculaba recaudar en impuestos al cannabis unos 1.300 millones de dólares anuales adicionales." (El País, Editorial, 05/11/2010, p. 28)
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