El caso de la limpieza es paradigmático. Los responsables llevan sin cobrar los 290 millones que se les debe desde enero, lo que se ha traducido en tensiones con los empleados, que ya han amenazado con huelgas si dejan de recibir sus nóminas, y en el deterioro de la limpieza, visible en Madrid hace meses.
El Ayuntamiento ya anunció en mayo un recorte del 15% en los contratos con estas empresas, que se ha traducido en la supresión de servicios como la recogida de muebles o de hojas, lo que ha contribuido a que las calles de la ciudad luzcan cada vez más sucias. (...)
El problema, ya enorme, no es solo que no hay dinero para pagar a las empresas. Es que además, cuanto más se tarde en hacerlo, más voluminosos serán los intereses de demora, que empiezan a contar a partir de los 60 días que tienen las administraciones para cumplir sus compromisos. Las empresas de limpieza exigieron el mes pasado 32 millones de euros por este concepto.
Los pequeños proveedores están cobrando con cuatro o cinco meses de retraso, pero aun así ya hay empresas que han cerrado porque no pueden aguantar más la falta de ingresos. Y eso significa más paro y un pérdida de credibilidad del Ayuntamiento. Los grandes proveedores cobran ya a nueve meses y podrían pasar a hacerlo a 12, 13 o 14." (El País, 18/11/2010, p. 11)
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