23.11.10

"Un centenar de personas nos han metido en el agujero. Literalmente, media docena de bancos, una docena de promotores y un puñado de políticos"

"Esta historia empieza a finales de los ochenta, con Irlanda metida en una crisis galopante. Y de repente, en apenas una década larga, uno de los países más pobres de Europa pasa a ser uno de los más ricos: el Tigre Celta crece una media del 6,5% entre 1990 y 2007.

Durante los primeros años de esa etapa Irlanda es un modelo de flexibilidad, capaz de atraer multinacionales y ganar competitividad: es el estilete del mejor capitalismo anglosajón, una fórmula que implica la liberalización de los mercados, la desregulación de la economía -sobre todo de la banca-, las privatizaciones, los bajos impuestos.

"Todo iba bien hasta que llegó el delirio", explica Philip Lane, economista del prestigioso Trinity College. A partir de 2002 los precios de la vivienda crecen sin control por la combinación de los bajísimos tipos de interés y la marea de dinero fresco que provoca el nacimiento del euro. Y la renta per cápita supera a la de Alemania.

Desde entonces, los irlandeses han tenido la peor combinación posible en el clima actual, una burbuja inmobiliaria y otra crediticia sobre la espalda de casi dos décadas de boom.

¿Suena familiar? Irlanda comparte cosas con España: edificios de pisos que se levantaban en medio de la nada, "la misma sensación de que la ley de la gravitación de la economía (todo lo que sube baja) había quedado sin efecto, la misma misteriosa aparición de los mismos BMW", escribe John Lanchester en su libro ¡Huy!

Con una diferencia: la versión irlandesa de la crisis es fruto de "una feroz desregulación financiera, con supervisores complacientes cuando los bancos se endeudaron demasiado para financiar una concentración de riesgo excesiva en la construcción", afirma Lane. El nuevo banquero central, Patrick Honohan, admite la "excesiva deferencia" del regulador hacia los bancos. La cólera de los irlandeses es comprensible.

"Un centenar de personas nos han metido en el agujero. Literalmente, media docena de bancos, una docena de promotores y un puñado de políticos son los responsables", explica el escritor Colm Toibin en un café del centro de Dublín. ¿Capitalismo de amiguetes? "Irlanda es una pequeña isla. El primer ministro, el jefe de la oposición y el ministro de Finanzas llegaron a la política heredando el escaño cuando murieron sus padres: capitalismo de clan", ataca Toibin.

Así llega Irlanda a esta encrucijada.(...)

Philip Legrain, de la London School of Economics, alerta de que Irlanda "no puede (y no debería) pagar la factura de sus bancos". "De lo contrario, hay un claro riesgo de crisis social (por los recortes y por el hecho de que muchas hipotecas superan ya el valor de los pisos) y de crisis política, por el pésimo manejo de la crisis, con el Gobierno a los pies de la banca". (El País, 21/11/2010, p. 32/3)

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