La sorpresa de esta actuación fue tan mayúscula que obligó a los especuladores que tenían apuestas a la baja sobre la deuda pública y la banca de los países de la periferia del euro a deshacerlas apresuradamente.
"Se demostró que una acción política unidireccional puede obligar a quienes apuestan por la caída del mercado a deshacer rápidamente esas apuestas", explica Soledad Pellón, estratega de IG Markets." (...)
Los inversores que llevaban días apostando por la caída de los mercados quedaron descolocados. "Durante los últimos días había inversores interesados en conseguir el máximo interés posible en las subastas de deuda pública fijadas para esta semana y eso ha favorecido que se desataran noticias negativas para meter tensión en el mercado", asegura David Cano, director de AFI.
Las órdenes cambiaron apresuradamente de sentido. Ayer, al ver la inesperada subida de los mercados se vieron abocados a comprar apresuradamente los títulos sobre los que habían apostado a la baja para evitar perder, de ahí las fuertes subidas en la bolsa.
La primera buena noticia llegó en la subasta de la deuda pública portuguesa. "Se esperaba una buena aceptación, pero lo que nadie había imaginado es que bajara el tipo de interés", asegura Soledad Pellón.(...)
¿Hasta cuándo puede llegar esta euforia? De momento, el mercado está pendiente de lo que ocurra hoy en la subasta de deuda pública española." (Público, 12/01/2011)"Si el euro logra salir de la crisis actual, en parte se lo deberá a la ayuda procedente de Extremo Oriente: "Asia acude al rescate de la eurozona", afirma Rzeczpospolita, haciendo referencia al anuncio del 11 de enero de la intención de Japón y China "de invertir en las próximas emisiones de títulos europeos de la deuda".(...)
"Se trata de una decisión política", explica el editorialista del diario económico francés, que se justifica por tres motivos: en primer lugar, "las grandes potencias asiáticas acuden a la ayuda de los países amigos en el momento en el que sufren dificultades". En segundo lugar, "Pekín y Tokio están librando una guerra de influencia, tanto en Asia como en el mundo. Cada uno actúa a su manera", (...)
El tercer motivo, sobrentendido, "pero sin duda el más profundo, es que Asia no quiere dejar que el euro se desmorone. Los chinos son conscientes de que la Europa de los Veintisiete constituye su principal mercado, por delante de Estados Unidos. Los japoneses temen una nueva 'endaka', una cotización de su divisa que acabaría con sus exportaciones".
"Esta atención conmovedora confirma evidentemente la debilidad del Viejo Continente", destaca Les Echos, "pero también demuestra que en Europa están en juego intereses muy importantes, no solo para los europeos". (PressEurop,12 enero 2011)
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