A finales de 2006 tomé por primera vez posiciones de venta por valor de varias docenas de millones de euros en el índice bursátil alemán Dax, posiciones que liquidé en febrero de 2007, con un beneficio de 20 millones de euros. Desde el negocio con las acciones de Allianz, mis superiores jamás volvieron a llamarme a capítulo.
Siempre obtuve beneficios elevados. Al cabo de tres años, los jefes habían elevado mis objetivos un 1.700%. Eso demuestra que sabían exactamente lo que estaba ocurriendo. (...)
En marzo me di cuenta de que los riesgos con los créditos subprime estadounidenses estaban fuera de control y especulé con un crash. Sin embargo, el mercado bursátil siguió al alza entre marzo y julio, lo que me dejaba con unas pérdidas gigantescas de 2.000 millones de euros.
El banco cubría una y otra vez mis pérdidas. Todos los días pagaba las pérdidas en Bolsa y nunca se me dijo nada.
P. Pero entonces cambiaron las tornas.
R. En julio se produjo el primer ataque de pánico del mercado y pude haberme salido con unas ganancias de 500 millones de euros. Sin embargo, yo estaba convencido de que los mercados seguirían cayendo y volví a especular con 30.000 millones de euros.
Me quedaba mirando hipnotizado la pantalla de la mañana a la noche, operando con sumas gigantescas, apenas durmiendo, y hasta fin de año conseguí unos beneficios de 1.500 millones de euros para el banco. (...)
R. Me limité a aplicar los métodos que ya existían en el banco y que había aprendido allí. No he inventado nada, otros agentes actuaban de forma parecida. Solo tenía que ocuparme de que por la noche se mantuviera la apariencia de que se había respetado el límite de negociación.
Para hacer efectivas mis posiciones de negocio cerraba operaciones de compensación que, aparentemente, neutralizaban el riesgo en el sistema de negociación bursátil. Los supervisores veían que yo no tenía ningún socio negociador para esas operaciones de compensación, pero jamás dijeron nada.
A veces se trataba de posiciones de hasta 50.000 millones de euros. En total, en el transcurso de dos años pude negociar valores por importe de 400.000 millones de euros con terceras partes desconocidas para el banco.
P. ¿A sus superiores nunca les llamó la atención la magnitud de sus operaciones?
R. Sí. Ya en abril de 2007 recibieron un mensaje de correo electrónico en el que se les advertía de que cerraba operaciones ficticias por sumas muy importantes con terceras partes inexistentes. Mis jefes me dijeron que debía ocuparme de ese problema. A lo largo del año 2007 recibieron muchos más mensajes sobre el mismo asunto. (...)
R. Nadie sabe lo que se oculta en los balances de los bancos. Son completamente impenetrables. Se tarda un segundo en invertir 150 millones de euros. Cuatro en invertir 1.000 millones.
Es algo que sucede tan rápido en el ordenador que se pierde el sentido de las cantidades manejadas. El mercado internacional es tan grande que absorbe cualquier orden en cuestión de segundos. La rueda gira cada vez más deprisa, se ha vuelto loca.
P. Eurex, la Bolsa alemana de futuros, anunció en octubre de 2007 a Société Générale que uno de sus operadores, un tal Jérôme Kerviel, manipulaba el índice bursátil alemán. ¿Qué había pasado?
R. Yo había apostado 30.000 millones de dólares a la bajada del Dax. Cuando en el otoño de 2007 se desplomaron los mercados, me beneficié de eso. Deshice mi posición, apoyando así el mercado.
Los agentes del mercado se olieron una manipulación bursátil y protestaron ante la Bolsa alemana; esta inició una investigación y descubrió que yo apoyaba al Dax.
P. ¿No debía el banco haberse despertado en ese momento, como muy tarde?
R. Una tarde vinieron a verme los supervisores de riesgos del banco y me preguntaron por mi estrategia en Alemania. Más tarde, mi jefe me dijo que me inventara una respuesta vacía de significado para contársela a los alemanes y que de ninguna manera revelara mi estrategia de negocio. Todos mis superiores vieron esa carta." ("Se tarda cuatro segundos en invertir 1.000 millones". Jérôme Kerviel, ex agente de Bolsa. El País, Domingo, 21/11/2010, p. 6/7)
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