"Según Carmen Alcaide, ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística, dos peculiaridades de nuestro sistema económico que suscitan la incomprensión y desconfianza de los mercados y analistas internacionales son el "funcionamiento y estado de las Cajas de ahorros y la financiación y resultados de las comunidades autónomas" (EL PAÍS-Negocios, 26-12-2010). (...)
Bruselas ha advertido de la necesidad de controlar el gasto autonómico, de cuyos excesos los expertos citan como ejemplo los relacionados con la autoafirmación comunitaria (no ser menos que nadie): televisiones públicas carísimas, universidades en casi cada provincia y proyectos de prestigio local como la construcción de aeropuertos de imposible viabilidad.
Pero la opinión pública es sensible también a gastos relacionados con el clientelismo, como la contratación de asesores de dudosa necesidad o el encargo a los próximos de informes manifiestamente inútiles. (...)
La consecuencia sería partir de las inevitables medidas de austeridad para suprimir organismos superfluos o redundantes, ajustar el personal, establecer prioridades más acordes con las necesidades reales y mejorar la coordinación con otras administraciones (para la compra de medicamentos, por ejemplo).
Pero, de entrada, un sector del nacionalismo ha interpretado la mención a la contención del gasto autonómico y a la racionalización de las competencias compartidas como un intento recentralización.
Lo que ha sido aprovechado por arbitristas varios para decir que el error fue la generalización autonómica, en lugar de haberla limitado a las tres nacionalidades que la demandaban: Cataluña, País Vasco, Galicia. (...)
Hay una cierta contradicción en quienes por una parte sostienen que debe mantenerse indefinidamente vigente el principio dispositivo (que permite a cada territorio fijar su nivel de autonomía) y a la vez critican la equiparación competencial básica: si puede elegir, ninguna comunidad elegirá menos competencias que la vecina. Y, en todo caso, una vez producida esa equiparación, la vuelta atrás es imposible.
Lo posible es hacer una auditoría (digamos) de los problemas concretos planteados por el despliegue autonómico. No siempre la proximidad garantiza un mejor servicio. Los especialistas reconocen por ejemplo que la transferencia íntegra de las competencias de protección civil fue un error (que se ha intentado paliar con la creación de la Unidad Militar de Emergencias).
Admitiendo que pueda ser vital contar con un IPC propio, ¿lo es también disponer de un servicio meteorológico autónomo? ¿Por qué son necesarios recortes de gasto en todas las partidas presupuestarias pero no puede recortarse ni en un euro la destinada a la financiación de la comunidad propia? " (PATXO UNZUETA: Abierto por reformas. El País, 03/02/2011, p. 16)
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