1. Que procedan inmediatamente a tomar las medidas necesarias dirigidas a nacionalizar a esta compañía hasta hace poco propiedad de toda la ciudadania española, para salvaguardar los intereses públicos y el bien general evitando que el dinero y el esfuerzo acumulado durante muchos años por millones de nuestros conciudadanos y conciudadanas se sigan dedicando a lucrar a una minoría de propietarios y directivos escándalosamente bien pagados, mientras que se deterioran continuamente los servicios que presta dicha empresa y para colmo se plantean destruir 6.000 empleos.
2. Que se cree una comisión independiente de investigación para poner de relieve con total transparencia las condiciones en que se llevó a cabo el proceso de privatización de las empresas españolas de propiedad estatal que han ido a parar a manos privadas.
3. Que dicha comisión estudie y proponga a los poderes públicos las fórmulas posibles para devolver a la propiedad nacional las grandes empresas de valor estratégico que fueron privatizadas con el fin de que el Estado vuelva a ser dueño de los resortes esenciales de los que depende que nuestra economía y nuestra sociedad recobren la actividad y el empleo." (Attac Madrid, 15/04/2011)
"La segunda medida, anunciada en la segunda jornada por Guillermo Ansaldo, presidente de Telefónica de España, es mucho más traumática y difícil de explicar: la reducción de un 20% de la plantilla en España en tres años.
El grupo acaba de anunciar unos beneficios récord de más de 10.000 millones de euros en 2010, y va a recompensar a sus accionistas con un dividendo también récord de 7.300 millones. Además, la operadora ha propuesto un plan de incentivos de 450 millones para sus ejecutivos. Así que ni a los sindicatos ni sobre todo al Gobierno le ha sentado nada bien el anuncio.La medida desgasta además la imagen corporativa de Telefónica y el empeño de Alierta en defender a las empresas españolas en el exterior y en apostar por la recuperación económica en el interior. (...)
Lo cierto es que Telefónica ha hecho lo que esperaban los analistas, y lo que están haciendo sus competidores. Bajo la alfombra de los altos beneficios del grupo, debidos a la buena marcha en el exterior y al ajuste contable por la compra de Vivo, se oculta una mala evolución del negocio en España.
Las caídas de ingresos en los dos últimos años, más acentuadas aún en el negocio móvil, no parece que vayan a remontar, aunque Telefónica se ha propuesto mantener una cuota del 50% de los ingresos en el mercado español." (El País, Negocios, 17/04/2011, p. 10/11)
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