"No es el viejo fascismo de Mussolini, ni el nazismo de Hitler. Ni siquiera se trata de las versiones redivivas y nostálgicas con las que un puñado de sus herederos pretendieron mantener la llama autoritaria durante la época de expansión de la democracia en los años sesenta y setenta.
No es mucho consuelo que este nuevo extremismo hostil con los inmigrantes, con frecuencia islamófobo, antieuropeo casi siempre y sistemáticamente enemigo de los impuestos, nada tenga que ver, al menos en las formas, con las escuadras de porristas y pistoleros que perseguían a sindicalistas, judíos y comunistas en los años treinta.(...)
Aunque construyen sus propuestas como si se enfrentaran a una peligrosa ideología izquierdista, lo cierto es que crecen precisamente sobre el vacío y la ausencia de la izquierda. De ahí el uso reiterado de una fraseología antiprogresista y antiizquierdista, centrada sobre todo en la denuncia de lo políticamente correcto, que les sirve para animar ese muñeco inexistente que tanto les excita. (...)
Esas nuevas derechas extremas tienen todas ellas un curioso punto en común: son muy nacionales y nacionalistas, y eso mismo es lo que las hace tan europeas a pesar de su fobia a la idea de la unión política de los europeos.
Paradójicamente, también es lo que las asemeja al Tea Party estadounidense, movimiento que busca sus raíces en la rebelión contra los impuestos británicos en la época colonial, al igual que el Fidesz húngaro reivindica la corona de San Esteban, el Frente Nacional un republicanismo laico en el que jamás creyó en su anterior avatar histórico y todos ellos una autenticidad que sirva para enarbolar el supremacismo de la propia identidad y excluir las ajenas.
No nos bañamos en el mismo río, pero siempre nos persigue el fantasma de una historia que amaga con la repetición de similares tragedias." (El País, domingo, 01/05/2011, p. 21)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
20.5.11
"Esas nuevas derechas extremas tienen todas ellas un curioso punto en común: son muy nacionales y nacionalistas. Eso es lo que las hace tan europeas"
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