Es la herencia de unos años de hiperactividad inmobiliaria, de construcción desaforada que se dio de bruces con el derrumbe con la cartera llena de planos para nuevas casas y el bolsillo de empresas y particulares repleto de deudas.
Al mercado le costará de tres a cinco años digerir ese excedente, según la opinión de los expertos y agentes que lidian en este hoy tan complicado sector. (...)
"Son necesarios de dos a tres años de crecimiento económico normal, del 2% al 3%, sin grandes alteraciones migratorias ni expansiones, para poder absorber las casi 700.000 viviendas nuevas" (...)
Las compras de viviendas nuevas se derrumbaron un 43,8% en el primer trimestre del año respecto al mismo periodo de 2010, hasta las 26.246, un 53% menos que en el trimestre anterior.
CatalunyaCaixa eleva el parque de pisos nuevos por vender a 800.000 unidades y calcula que se podría tardar en digerir hasta 2014 o 2015. Y es que a las dificultades de coyuntura económica, se añade un crecimiento demográfico previsto menor al de años anteriores (...)Según sus datos, en 2008 se crearon 400.000 hogares y para 2011 está previsto que se funden 110.000. (El País, 06/07/2011, p. 18)
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