Lo prometieron todos los candidatos durante la campaña electoral del 22-M. Para estrenar la legislatura con buen pie había que dar el ejemplo: reducir el gasto empezando por adelgazar la Administración y los organismos públicos. Esto es, recortar el número de consejeros, eliminar altos cargos y personal de confianza. (...)
Las estimaciones de reducción de gasto, sin embargo, demuestran, cuando los nuevos Gobiernos las han ofrecido, que el ahorro no pasa de ser una cifra simbólica en relación con los presupuestos globales que manejan las comunidades.
En las islas Baleares, por ejemplo, el popular José Ramón Bauzá ha calculado que la reducción a la mitad (de 13 a 6) de las consejerías y de más del 50% de los altos cargos supondrá un ahorro en cuatro años de 26 millones de euros en sueldos y estructura administrativa. Es decir, menos del 1% de los presupuestos (...)Algo parecido pasa en Castilla y León, donde la Administración de Juan Vicente Herrera quedará reducida a nueve consejerías, en Cantabria o en La Rioja... En cualquier caso, representan un porcentaje nimio de los caudales autonómicos.
Uno de los capítulos más sonados en esta carrera por la austeridad y control del déficit, dos de los ejes de todos los discursos de investidura, ha sido el protagonizado por la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, y su equipo de Gobierno... El PP no ha ofrecido en esta ocasión estimaciones de ahorro, aunque cálculos del PSOE apuntan a una reducción de costes que rondaría el 0,1% del presupuesto regional." (El País, ed. Galicia, 18/07/2011, p. 12)
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