"En 2008 Islandia era la sexta nación más rica de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y uno de los
países más ricos del mundo en ingresos per cápita. Su PIB por habitante
era un 50% superior al de los EEUU.
Un informe de la
ONU de este año señalaba que Islandia era el mejor lugar del mundo para
vivir; dos años antes, otro informe internacional sentenciaba que los
islandeses eran las personas más felices del mundo.
En
2007 se vendieron en Islandia más coches Mercedes de lujo que en toda
Suecia. Islandia era el segundo país del mundo comprador de la marca de
lujo Bang & Olufsen, después de Rusia.
“Los
restaurantes elegantes de Reikjavik dejaban a los de Londres como
mediocres cantinas. Los artículos de lujo inundaban los negocios y
enormes 4x4 obstruían las calles” (1) (...)
También se
habían privatizado muchas empresas públicas, entre las que destacaremos
la industria de la pesca en los años 80. De estas privatizaciones
salieron algunas de las mayores fortunas del país.
Islandia
era también una maravilla del neoliberalismo desde el punto de vista
fiscal. Los impuestos del capital eran del 10%, mientras que los del
trabajo eran del 36%; el impuesto de sociedades era del 18% y se preveía
una bajada al 15%. (...)
La cosa cambia en 2008. A
comienzos de año, el fondo de inversión Gnúpur hace saber que tiene que
refinanciar su deuda y FL Group comienza a vender sus activos para
aumentar su liquidez. En abril, las posibilidades de quiebra del mayor
banco, el Kaupthing, eran 7 veces mayores que la media de los bancos
europeos.
La corona islandesa ya conoce una fuerte
devaluación del 25% en el primer cuatrimestre de este año, la bolsa
está cayendo un 40% desde el verano anterior, la inflación está en el
6,8%, los tipos de interés han llegado al 15,5% y el consumo cae en
picado. La economía islandesa se estaba resintiendo de las limitaciones
de crédito que comenzaban a aflorar a nivel mundial.
“La
corona islandesa cayó bruscamente en sentido contrario al valor de las
deudas de los bancos, que aumentaron; la perennidad de los créditos
expresados en monedas extranjeras se convirtió pronto en un problema
“público”; el mercado de acciones se derrumbó y las quiebras se
multiplicaron.
El Danske Bank de Copenhague describió
entonces a Islandia como una “economía géiser” a punto de explotar”
(1). No obstante, aún en julio de 2008 los expertos del FMI dicen que
la situación de la economía islandesa es “excelente”.
Y.
efectivamente, a finales de 2008 la economía islandesa explotó. La
quiebra de Lehman Brother y el cierre del crédito ahogan a los bancos de
Islandia: Landsbanki, el principal banco del país, es nacionalizado; a
continuación se nacionaliza el Kaupthing el Glitnir, los otros dos
bancos más importantes.
En este momento la deuda de la
banca islandesa es varias veces el PIB del país; los bonos de los
bancos llegaron a multiplicar por 12 el PIB, acumulando una deuda de
61.000 millones de dólares, una cifra inasumible para una población de
300.000 personas.
La bolsa se hunde un 76% y la moneda
se devalúa un 70% respecto al euro. Islandia está en bancarrota, con
unas necesidades financieras inmediatas entre 15.000 y 20.000 millones
de euros (...)
El FMI concede a Islandia un préstamo de
2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de
varios países nórdicos. La contrapartida es la que todos sabemos:
subida del IRPF y del IVA, nuevos impuestos, bajada de salarios y
recorte de beneficios sociales (el hospital de Rejkiavik ha reducido su
presupuesto un 25% en estos tres años). Los tipos de interés, por
indicación del FMI, llegan al 18% en octubre. (...)
Semana
a semana, cada sábado la población islandesa se va movilizando contra
el gobierno. “Entre octubre de 2008 y enero de 2009, los sábados
después de almorzar, en medio del frío, miles de personas de todas las
edades se agruparon en la plaza principal de Reikjavik.
Los
manifestantes se tomaron del brazo para formar una cadena humana en
torno al Parlamento y tapizaron el edificio con frutas y yogures
exigiendo la renuncia del gobierno” (1) “La cacerola también ha llegado a
Islandia. (...)
En varios momentos se producen
enfrentamientos con la policía. Se toma al asalto una comisaría para
liberar a manifestantes detenidos; el 5 de diciembre el Banco Central
es ocupado por los manifestantes.
El 23 de enero de
2009 consiguen que el gobierno convoque elecciones anticipadas; pero
ésto sólo incita a la población a salir con más fuerza a la calle: las
caceroladas son generales y el primer ministro y todo su gobierno han
de dimitir. El primer ministro dimisionario es recibido por los
manifestantes con bolas de nieve y una lluvia de huevos.
Días
antes, los manifestantes habían “bombardeado” el Parlamento con papel
de wáter y zapatos; la policía tuvo que esmerarse para evitar que la
gente asaltara el edificio.
Las elecciones tienen
lugar el 25 de abril y son ganadas por una alianza de izquierdas
formada por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda
Verde. (...)
Se plantea el problema de la deuda con los
inversores británicos y holandeses. Atraídos por altos intereses, unos
200 organismos oficiales (ayuntamientos, etc.) y miles de inversores
de estos dos países habían adquirido hasta 3.700 millones de euros en
bonos y deuda de los bancos islandeses. En diciembre de 2009 el
Parlamento acuerda que se pagarán en 15 años al 5,5%. La cifra
representa el 75% del presupuesto anual del país.
Pero
los islandeses entienden que ellos no tienen que pagar la deuda en que
han incurrido los bancos. De nuevo se producen movilizaciones en la
calle y en enero de 2010 el presidente se niega a firmar el acuerdo del
Parlamento después de que el 25% del electorado haya firmado un
documento en que se oponen a pagar esa deuda; en consecuencia, el tema
de la deuda con Gran Bretaña y Holanda se tendrá que resolver en
referéndum en marzo.
El 98% de los votantes dice que
NO hay que pagar la deuda de los especuladores bancarios. En respuesta,
el FMI congela las entregas de dinero del préstamo pactado el año
anterior. Gran Bretaña y Holanda amenazan con bloquear el ingreso de
Islandia en la UE. En abril Moody’s califica a los bonos islandeses a
un paso del bono basura.
Otro método de presión ha sido
que en diciembre de 2008, como el gobierno no hacía frente a sus
deudas internacionales, Gran Bretaña aplicó a Islandia la ley
antiterrorista. “Y eso significaba que los ingleses declaraban a
Islandia como terrorista, igual que a Al Qaeda.
De
modo que no podíamos acceder al dinero. Vendíamos nuestro pescado y
nuestro aluminio en el exterior, pero no podíamos recaudar los pagos
del exterior e ingresarlos al país, porque el dinero pasa por la City,
el centro financiero de Londres, y como éramos terroristas, el dinero
era detenido allí, de modo que los islandeses no podían ni ingresar su
dinero ni comprar nada en el exterior. Nadie quería hacer negocios con
“terroristas”.
La situación era tal que empresas
islandesas que habían hecho negocios con empresas europeas durante más
de 50 años eran incapaces de obtener ningún suministro de Europa.” (3)
(...)
Presionado por la calle, el gobierno comienza en
2010 una investigación criminal contra los especuladores: en junio se
cursan órdenes de detención con varios ejecutivos bancarios que estaban
viviendo en el extranjero. (...)
En octubre 2010 la
situación está lejos de solucionarse: cada día alguien quema su casa
para que el banco no se la quede; 46.000 familias tienen problemas para
llegar a final de mes; 13.000 casa han sido embargadas por los bancos;
6.000 islandeses han emigrado por motivos económicos desde enero de
2009.
Y de nuevo arrecian las movilizaciones: la
policía no puede contener a los manifestantes, que rodean al Parlamento
haciendo sonar tambores de metal y cacerolas. “Miro a mi alrededor y
mis amigos, mi familia, lo han perdido todo. Todo. Yo estoy aquí para
demostrar que si nos lo quitan todo, podemos empezar de cero otra vez.
Miro a mi alrededor y no soporto lo que veo. Es injusto. Salvan a los
bancos y dejan que la gente se hunda” (2)
No obstante,
aparece alguna señal de recuperación: la economía crece un 1,2% en el
tercer trimestre de 2010 respecto al trimestre anterior. Es el primer
crecimiento en dos años. Para 2011 la previsión de crecimiento es del
3%. En cualquier caso, en 2011 el PIB había caído un 15% respecto a
2008. (...)
En diciembre de 2010 se produce un nuevo
acuerdo parlamentario sobre la deuda con Gran Bretaña y Holanda: a
partir de 2016 se comenzará a pagar y se terminará en 2046. El gobierno
está de acuerdo en el pago de la deuda. Pero el tema se somete de
nuevo a referéndum en abril y la gente vuelve a votar NO al pago de la
deuda por un 60%.
En junio 2011, Landsbankinn acuerda
reducir la deuda de los particulares, lo que afectará a unas 70.000
personas. Se contemplan varias opciones: reembolso del 20% de los
intereses pagados de 2008 a 2011; reducción de la deuda de la vivienda,
pasando a calcularse la hipoteca sobre precios de mercado; reducción
de otras deudas, cuando se considere que están por encima de las
capacidades de pago del deudor." (Rebelión, 15/11/2011, 'Islandia: un resumen de tres años de crisis ', de Miguel Giribets,
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