Los bancos griegos cerrarían para detener el asalto a sus cuentas. En pocas horas los griegos se verían asfixiados por una verdadera crisis monetaria.
Si vuelve Grecia al dracma, el curso del euro caería desde el primer minuto en picado hasta aterrizar en el suelo. Los analistas de mercado calculan actualmente con al menos un 60%. En un suspiro se generaría una inflación galopante. De repente estallaría el crack de la deuda privada. No sólo en los estados, sino en todos los créditos en el interior y en el exterior.
De la noche a la mañana se convertirían la mayoría de ellos en bonos “basura” si la crisis de deuda griega se extiende hasta convertirse en una crisis de deuda europea. Si el dracma se desploma, la mayoría de deudores no podría satisfacer el cumplimiento de sus pagos. No sólo el estado griego, todo el país entraría en bancarrota.
De la noche a la mañana se convertirían la mayoría de ellos en bonos “basura” si la crisis de deuda griega se extiende hasta convertirse en una crisis de deuda europea. Si el dracma se desploma, la mayoría de deudores no podría satisfacer el cumplimiento de sus pagos. No sólo el estado griego, todo el país entraría en bancarrota.
El gobierno de Atenas tendría que detener el flujo de capitales para apoyar al dracma ni que fuera moderadamente. En consecuencia: un comercio reducido a un mínimo de transacciones con el extranjero.
En última instancia, los bancos se desharían de sus préstamos en masa, para vaciar tan rápido como les fuera posible en el mercado de reportos (repo market), donde podrían aparcar los préstamos en sus portafolios y obtener al mismo tiempo beneficios.
Una quiebra del estado de Grecia sería difícil de gestionar en el seno de la zona euro. Sin embargo, de salir Grecia de la zona euro, los países de Europa se precipitarían al abismo de una crisis financiera.
Hasta el momento se han aprovechado del desastre de deuda de los países del sur de Europa los contribuyentes locales [en referencia al lector alemán, N.T.]. Nunca pudo un ministro de Finanzas alemán endeudarse tan barato como lo ha hecho Wolfgang Schäuble (que sea inteligente o no hacerlo, es harina de otro costal).
Hasta el momento se han aprovechado del desastre de deuda de los países del sur de Europa los contribuyentes locales [en referencia al lector alemán, N.T.]. Nunca pudo un ministro de Finanzas alemán endeudarse tan barato como lo ha hecho Wolfgang Schäuble (que sea inteligente o no hacerlo, es harina de otro costal).
Sin embargo, de prestar la canciller Angela Merkel oídos a la sabiduría de Hans Olaf Henkel [1] y otros ideólogos profesionales parecidos y señalar a Grecia para una salida de la zona euro, la cuestión saldrá cara, también para los contribuyentes alemanes." (Sin Permiso, 13/11/2011, 'Grecia y la salida del euro: un país entero hacia la bancarrota', de Michael R. Krätke)
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