"En este último punto creo que es necesario señalar que la burbuja
inmobiliaria está en el centro del problema de la actual crisis. Esta
gráfica tomada de un informe de McKinsey, nos presenta los precios de la vivienda desde 1970 hasta 2008, dando cuenta de su fuerte ascenso a partir de mediados de los años 90, en lo que fue la exuberancia irracional del mercado.
Para el caso europeo, este punto fue planteado en este post, mostrando que varios países, principalmente España, inflaron a gran velocidad su burbuja inmobiliaria, una burbuja cuyo desplome propagó consecuencias hacia todos los sectores de la economía.
Es justamente en España donde la burbuja inmobiliaria golpeó más
fuerte con la brutal tasa de desempleo que hoy llega al 21% y que
seguirá en ascenso. Los niveles de endeudamiento españoles, previo al
estallido de la crisis, eran sólidos y aún al día de hoy, la
deuda pública española es inferior a la de otros países que hasta hace
algunos meses no salían en la foto de la crisis, como Francia y
Alemania, ver aquí..
El dramatismo de la crisis española lo da justamente la magnitud de su burbuja inmobiliaria, una burbuja que casi duplicó la participación del sector de la construcción en el PIB español
(del 7% de los años 90 al 13% en 2007).
Este rápido ritmo de
crecimiento tuvo sus conocidos efectos en la disminución del desempleo y
el aumento de la demanda. Como todo lo relacionado a la construcción se
“revalorizaba” existía una percepción general de que los precios se mantendrían por siempre al alza. Con ello toda la gran industria de derivados retroalimentaba lineas de liquidez que estimulaban el consumo.
La dinámica generada por la retroalimentación de activos tenía
consecuencias bastante predecibles, pero los economistas ortodoxos
consideran que siempre el mercado encontrará sus propios mecanismos de
ajuste.
Sin embargo el mercado nunca llegó a esos equilibrios y el
choque de esa gran locomotora que había impulsado el crecimiento español
desde fines de los 90 se produjo con un estruendo cuantioso: la caída en la construcción ha llegado al 50% desde su pico del boom (en la construcción de viviendas es el 80%), dejando a millones sin empleo y con un nivel de consumo reducido.
El derrumbe inmobiliario no afecta solamente al nivel de viviendas
que han quedado sin venderse y su consecuente cadena financiera: también
golpea a la enorme cadena de trabajo de un circuito que implicaba alto
empleo y alto consumo.
Como el derrumbe de esta cadena de producción y
consumo no encuentra fácil reemplazo, ha llevado a la economía española
ante una depresión severa. Podemos resumir el problema en que la imparable caída de la demanda ha sido provocada por el colapso de la burbuja inmobiliaria.
Ante este escenario, las autoridades inyectan dinero a la banca como una
forma de controlar el problema, sin detectar que el sistema financiero
está en la agonía por la caída al precipicio de los activos
inmobiliarios. La economía se ha estancado justamente porque la banca
perdió el importante motor de arranque que le permitía la venta de
viviendas.
Como además, con el desplome inmobiliario la banca dejó al
descubierto su larga cadena de fraudes y su excesivo nivel de
apalancamiento, la economía se encuentra atrapada en un oscuro laberinto
al cual el liderazgo europeo no encuentra salida." (El blog salmón, 26/11/2011)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
21.12.11
El dramatismo de la crisis española lo da justamente la magnitud de su burbuja inmobiliaria, una burbuja que casi duplicó la participación del sector de la construcción en el PIB español
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