"El problema con la deuda pública de los países de la eurozona es que sus
bancos centrales no pueden imprimir dinero ni tampoco pueden comprar su
deuda pública. Los estados están totalmente desprotegidos. De ahí que
todos (desde Grecia hasta Alemania) tienen o tendrán problemas con su
deuda pública.
El único banco central que puede imprimir dinero es el
Banco Central Europeo (BCE). Pero el problema con este es que no actúa
como un banco central, es decir, no compra los bonos públicos de los
estados miembros, ni tampoco presta dinero a los estados.
El famoso
artículo 123 de su reglamento lo dice muy claro. El BCE no podrá comprar
deuda pública de los estados. Estos no pueden hacer nada frente a la
especulación de los mercados financieros.
Los que sí pueden pedir
prestado dinero al BCE son los bancos privados, y lo pueden conseguir a
unos intereses bajísimos, al 1,25%. En cambio, los estados tienen que
pedir prestado dinero a los bancos, pagando unos intereses elevadísimos,
incluso del 7%, como es el caso de Italia (en España es el 6,5%).
Este
arreglo es una bonanza para los bancos privados. Consiguen dinero
fácilmente del BCE y con ello compran bonos públicos que les producen
una rentabilidad del 6% o del 7% de lo que compran. El BCE actúa de esta
manera, privilegiando a los bancos privados sobre los estados,
transformándole en un lobby de la banca.
Como consecuencia de
esta situación, los estados se tienen que endeudar más y más y deben
mucho dinero a los bancos privados. Y ahí está la raíz del mal llamado
problema de la deuda pública, que es incluso más acentuada en aquellos
países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia, que habiendo
estado gobernados por las derechas por la mayoría del periodo posterior a
la II Guerra Mundial, tienen estados muy pobres (sus ingresos al Estado
son muy bajos: España, por ejemplo, sólo representa un 34% del PIB,
frente al 44% en el promedio de la UE-15 o el 52% en el caso de Suecia),
resultado de unas políticas fiscales muy regresivas y de un enorme
fraude fiscal (en España se calcula que alcanza unos 65.000 millones de
euros).
La deuda pública de estos estados ha ido creciendo, no
porque su gasto público haya ido creciendo (como los autores
neoliberales erróneamente indican), sino porque han cambiado de banco.
En lugar de conseguir dinero de su propio banco central, ahora tienen
que pedir prestado dinero a los bancos privados.
En realidad, si
pudieran pedir prestado dinero al BCE a unos intereses de 1,25% (como
los bancos privados), no habría ningún problema con su deuda pública.
(Ver Ellen Brown, The European Central Bank withholds relief while Rome
Burns).
Y ahí está la raíz del problema. Se ha diseñado un sistema en la
eurozona en el que los estados dependen de la banca privada para
conseguir dinero. Y esta es una realidad que el lector raramente leerá
en la prensa financiera o económica.
Los bancos se forran a costa
del endeudamiento de los estados. Un círculo virtuoso para la banca.
Pero la situación es incluso peor que la ya descrita, pues el BCE, al
romper con el espíritu del famoso artículo 123, comprando deuda pública a
estados como España e Italia, ha puesto como condición que los salarios
y la protección social disminuyan, acentuando la necesidad de
privatizar el Estado del bienestar, tanto sus transferencias públicas
como las pensiones, así como los servicios públicos como la sanidad.
Estas
condiciones están escritas en una carta, no conocida por el público,
que el entonces gobernador del BCE, Jean-Claude Trichet, y el gobernador
del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, escribieron al
presidente Zapatero condicionando la compra de bonos públicos del Estado
español a la toma de tales medidas por parte del Estado español.
n tanto semejante ha ocurrido con Italia. ¿Por qué hacen tal petición en
su carta? En teoría, esta reducción de los salarios y de la protección
social se exige para aumentar la competitividad de la economía española y
salir así de la recesión. Este es el argumento neoliberal hoy en boga.
Es fácil de demostrar que este argumento carece de credibilidad.(...)
La explicación real es que, por una parte, el descenso de los salarios
aumenta el endeudamiento de la población (lo cual es bueno para la
banca) y, por otra, la privatización de las transferencias y de los
servicios del Estado del bienestar son la generalización de la deseada
privatización de las pensiones públicas y la privatización de la
sanidad, el sueño de la banca y de las compañías aseguradoras. Y lo
están consiguiendo." (Rebelión, 09/12/2011, 'El BCE, el "lobby" de la banca', Vicenç Navarro ,Público)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
20.12.11
Los que sí pueden pedir prestado dinero al BCE son los bancos privados, y lo pueden conseguir a unos intereses bajísimos, al 1,25%. En cambio, los estados tienen que pedir prestado dinero a los bancos, pagando unos intereses elevadísimos, incluso del 7%, como es el caso de Italia (en España es el 6,5%)
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