En su análisis de la situación actual de España, Javier Ayuso considera que el estancamiento de la economía española se debe “al incremento de los costes laborales y al escaso crecimiento de la productividad” que ha llevado a España “a una enorme pérdida de la competitividad, sufriendo una bajada de nada menos que un 30% respecto a la alemana”.
En otras palabras, la clase trabajadora será la receptora de estos latigazos necesarios para que salgamos de la crisis. Sus salarios tendrán que bajar para aumentar la competitividad. Tal propuesta coincide con la defendida por el Banco de España, por Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada, financiada por la banca y las grandes empresas), por los manifiestos de los 100 economistas (patrocinados también por Fedea) y otros grupos de presión que reproducen la sabiduría convencional económica del país. (...)
Pero en este artículo quiero mostrar el error de la mayor premisa que sostiene la tesis de Javier Ayuso, que asume que el estancamiento de la economía española se debe al elevado nivel de los salarios y el escaso crecimiento de la productividad, lo cual –según él- lleva a una pérdida de competitividad, causa de la lenta recuperación económica. (...)
Este argumento ignora varios hechos. Uno
es que España fue uno de los países de la UE-15 con mayor crecimiento
económico y mayor crecimiento de empleo durante los últimos diez años
(antes de que se iniciara la crisis) y ello a pesar de tener un nivel
salarial bastante parecido al actual.
El salario medio (descontando
inflación) de 1995 era casi el mismo que en 2008 y ello no fue obstáculo
para que el crecimiento económico y la creación de empleo fueran mucho
mayores que ahora, en el momento de recesión.
Algo debería ocurrir,
ajeno a los salarios que explicara el estancamiento económico ahora y no
entonces. Y este algo, es que la demanda doméstica y exterior fue mucho
mayor que ahora, punto al que haré referencia más tarde.
Otro dato que Javier Ayuso ignora es que
tal como ha señalado Marc Weisbrot, director del Center for Economic
and Policy Research en Washington, EEUU, en su artículo “Spain´s
troubles are Tied to Eurozone Policies” publicado en The Guardian
(11/2/11), el nivel de productividad del sector manufacturero (el sector
exportador más importante) en España ha sido alrededor del 63% del
nivel de productividad del mismo sector en Alemania durante el período
1999 (cuando España ingresó en la Eurozona) a 2009.
Y durante el mismo
período el salario por hora del sector manufacturero creció en los
mismos porcentajes en España y en Alemania. No ha habido, pues, un
declive de la productividad en el sector manufacturero, (un sector clave
en la competitividad española) que Javier Ayuso está indicando.
Sólo un 0.3% se debió al cambio de los precios de los productos exportados. Estudios económicos realizados en Alemania muestran que una reducción del 10% en su precio sólo aumentaría las exportaciones un 4%. Todos los datos disponibles muestran que la moderación salarial alemana no ha sido un factor en el crecimiento de las exportaciones. Sí, en cambio, ha sido un factor muy importante en determinar el enorme incremento de los beneficios empresariales. Y ahí está el punto que Javier Ayuso ni siquiera considera. (...)
Una situación semejante ocurre en España. La variabilidad en los precios no es el mayor determinante en las exportaciones españolas. El punto clave es la demanda de los países importadores. (...)
Lo cual nos lleva al punto clave ignorado por Javier Ayuso en su análisis del estancamiento de la economía española. En realidad, no es nada difícil encontrar el origen del estancamiento, aunque les garantizo que la gran mayoría de los llamados “expertos” invitados al debate, no lo encontrarán.
Su proximidad a la banca les dificulta la comprensión del problema, pues la banca tiene bastante que ver con la escasa recuperación económica. Es interesante que Javier Ayuso empiece su artículo con la observación (que encuentro sorprendente) de que “a estas alturas del partido, no creo que nadie se atreva a seguir defendiendo que la causa de la recesión de la economía española haya que buscarla solamente en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria o en la crisis financiera”.
La credibilidad de esta observación radica en el significado de la expresión “solamente”. Hay muchos expertos en España que creemos que aquellos hechos jugaron un papel clave en la génesis de la crisis y continúan jugando un papel clave en su escasa recuperación al paralizar la oferta de crédito en España, lo cual todavía continúa. (...)
Es cierto que hay otros factores y otras causas del estancamiento de la economía española. Pero, entre ellos no se puede incluir el deterioro de la competitividad resultado del supuesto exagerado crecimiento de los salarios tal como Javier Ayuso sostiene.
Todo lo contrario, la reducción de la masa salarial como porcentaje de la renta nacional, forzó un enorme endeudamiento a las clases trabajadoras y clases populares, (favorecida por las prácticas bancarias de claro carácter especulativo).
Este endeudamiento fue el que sostuvo la demanda necesaria para sostener el crecimiento económico. Pero, cuando el crédito falló, el enorme endeudamiento dejó a las familias en una situación imposible, con la consecuente parálisis de la demanda, problema que se ha ido acentuando con las políticas llevadas a cabo por el gobierno (con el apoyo y bajo la presión del capital financiero), recortando el gasto público, el empleo público, y disminuyendo los salarios, medidas todas ellas que están retrasando la recuperación de la demanda y con ello, del crecimiento económico." (Vinceç Navarro: ¿España necesita un látigo para salir de la crisis?, 21/02/2011)
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