7.3.12

En 2020, las deudas de Grecia todavía representarán un insostenible ciento veinte por ciento del PBI… y eso si las cosas van muy bien

"Entonces, ¿para qué tal “rescate”?

Para mantener el flujo de dinero hacia el sistema financiero europeo. Se le impuso a Grecia la creación de una cuenta bloqueada para que el dinero recaudado se destine a satisfacer los intereses y el principal de su deuda, antes de poder tocar un solo euro para pagar las facturas, los sueldos y las pensiones.

 Eso quiere decir que el dinero prestado por las instituciones europeas, que es dinero de los contribuyentes, proveniente en última instancia de los impuestos, va a fluir directamente a las arcas de los bancos europeos. No es un rescate de Grecia, es un rescate de bancos de escala gigantesca.

Pero la buena noticia para los bancos no termina ahí. Al obligar a Grecia a acelerar su programa de privatizaciones hasta que obtenga 50,000 millones de euros, todo está siendo vendido a precio de remate, desde los aeropuertos, puertos y autopistas hasta los sistemas de agua y alcantarillado. Los compradores son los bancos de los mismos países que imponen estas políticas.

Estos “rescates”, los recortes del gasto público, el ataque a la propiedad estatal… todo ya sucedió en los países en desarrollo en los años ochenta y noventa. El resultado fue dos décadas perdidas.

Hasta ese momento rara vez sucedía que un país retrocediera, pero durante la última década del siglo XX, cincuenta y cuatro países redujeron sus ingresos per cápita y las personas en pobreza extrema aumentaron en cien millones. No a causa de ninguna guerra o desastre natural sino por la deuda y el ajuste estructural.

 El bienestar humano fue sacrificado a los dictados del sistema financiero. Las crecientes tasas de homicidio, suicidio e incidencia de VIH en la Grecia de hoy pintan un panorama similar.

Y sin embargo hay alternativas. Después de la segunda guerra mundial, Alemania se benefició de una cancelación masiva de deudas y sus pagos restantes se vincularon explícitamente al crecimiento del país.

 No hay una respuesta libre de dolor a una crisis de la deuda, pero cuando los gobiernos hicieron frente a la prepotencia de sus acreedores declarando moratoria, iniciando una auditoría de sus deudas o insistiendo en definir sus propios términos para el pago, como Argentina, Ecuador o Islandia, les ha ido notoriamente mejor."               (Rebelión, 03/03/2012, 'Grecia, una golosina para los bancos', de Nick Dearden, Red del Tercer )Mundo

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