30.3.12

La clave es disponer de un banco central que haga aquello para lo que fueron fundados los bancos centrales: monetizar los déficits presupuestarios públicos, a fin de verter dinero en la economía para promover del mejor modo posible el crecimiento económico y el pleno empleo

"El capitalismo industrial ha pasado por una serie de etapas de capitalismo financiero, desde la Economía de la Burbuja hasta la etapa de la quiebra técnica de los hipotecados, los desahucios, la deflación por deuda, la austeridad y lo que ahora parece una servidumbre por deuda en Europa, singularmente en los llamados PIIGS: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

 (Los países bálticos de Letonia, Estonia y Lituania ya se han hundido tan profundamente en la deuda, que sus poblaciones están emigrando en busca de trabajo y huyendo de los bienes raíces lastrados por la deuda. La misma plaga se ha abatido sobre Islandia desde que sus estafas bancarias colapsaron en 2008.)
 
¿Por qué son tan reluctantes los economistas a entrar en la descripción de este fenómeno? Por una mezcla premeditación ideológica y de obnubilación analítica? No bien terminó la conferencia de Rimini el domingo por la noche, por ejemplo, la columna de Paul Krugman del pasado 27 de febrero en el NYT "¿Qué aflige a Europa?", imputaba todos los problemas de Europa, simplemente, a la incapacidad de los países miembros para devaluar sus monedas.(...) 

Pero dejaba fuera de su foco crítico a la verdadera camisa de fuerza que impide al Banco Central Europeo (BCE) monetizar los déficits, consecuencia de la teoría económica basura que inspiró a la constitución de la Unión Europea.(...)

 Si las naciones periféricas tuvieran todavía su propia moneda, podrían y deberían servirse de la devaluación para restaurar la competitividad. Pero ya no tienen moneda propia, lo que significa que se hallan inmersas en un largo período de desempleo masivo y de una lenta y demoledora deflación.

 Sus crisis de deuda son, substancialmente, un producto lateral de esa triste perspectiva, porque las economías deprimidas llevan a déficits presupuestarios y la deflación magnifica el lastre de la deuda. (...)

Pero en su característico estilo neoclásico, el Sr. Krugman ignora el problema de la deuda: 
"Los países afligidos, en concreto, no tienen nada excepto malas alternativas. O bien sufren el dolor de la deflación o toman la drástica medida de abandonar el euro, lo cual no será políticamente factible hasta que, o a menos que, todo lo demás fracase (un punto al que parece estar aproximándose Grecia). Alemania podría ayudar si suprimiera sus políticas de austeridad y aceptara una inflación más elevada, pero no va a hacerlo." (...)

Lo cierto es que abandonar el euro no bastaría para evitar la austeridad, los desahucios y la deflación por deuda, si la nación que lo abandona mantiene las políticas económicas neoliberales que infectan al euro. 

Para percatarse, basta suponer que la economía post-euro dispone de un banco central que sigue rechazando financiar los déficits públicos, forzando al gobierno a tomar prestado de bancos comerciales y de tenedores de bonos. O que el gobierno cree que debe equilibrar su presupuesto, antes que suministrar a la economía la capacidad de gasto necesaria para crecer económicamente.

 O que el gobierno desmantela el gasto público en bienestar. O que rescata las pérdidas de los bancos privados. O que, como Irlanda, hace suyas, incorporándolas a la contabilidad pública, las pérdidas dimanantes de las apuestas especulativas bancarias. 

El resultado seguiría siendo la deflación por sobreendeudamiento, la pérdida de las viviendas, el desempleo y la imparable ola emigratoria que acompañaría a la contracción de la economía nacional y de las oportunidades de empleo.

 Así pues, ¿cuál es la clave? La clave es disponer de un banco central que haga aquello para lo que fueron fundados los bancos centrales: monetizar los déficits presupuestarios públicos, a fin de verter dinero en la economía para promover del mejor modo posible el crecimiento económico y el pleno empleo."           (Sin Permiso, 11/03/2012, 'Unión Europea: el innecesario sufrimiento causado por la austeridad neoliberal y la insuficiencia de la crítica de Paul Krugman a la perversa estupidez de la élite eurocrática', de Michael Hudson)



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