" Así que en septiembre 2011 lanzó un premio para la mejor propuesta
sobre el curso que debe tomar Europa si el euro cae definitivamente. El
miércoles 3 de abril 2012 se han conocido las cinco opciones finalistas que hablan de cifras, política y algo de metáforas culinarias y divorcios en el continente. (...)
El primer finalista es el equipo Capital Economist, dirigido por Roger Bootle, economista de larga trayectoria en Londres, autor de varios libros como The Trouble with Markets, Money for Nothing o La muerte de la inflación.(...)
Su trabajo para el concurso se titula Leaving the euro: A practical guide,
una guía práctica para abandonar la eurozona diferenciada en dos
partes: la adopción de una nueva moneda y el cambio de valoración de esa
moneda en los mercados.
“En el caso de un país débil, este cambio
sería, casi con certeza, una gran devaluación”. También contempla la
división entre paises con ‘euro duro’ y euro ‘suave’.
La segunda finalista es la inversionista privada británica Catherine
Dobbs, quien propone que ningún país debe salir de la Unión sino que
debe ponerse en práctica un sistema de ‘desrevolver’, por así decirlo,
la tortilla revuelta del euro actual. Para ello, su idea NEWNEY que
separa la región ‘yema’ (the ‘Yolk’ region) y la región ‘clara’ (the
‘White’ region).
La primera (asociaciones con el sur soleado del
continente no son explícitas en el documento) necesita restaurar su
competitividad mediante devaluación. Cada región podría entonces tener
su propia moneda y así surgiría la nueva Europa de la ‘Nueva Región
Clara’ (NEW) y de la ‘Nueva Región Yema’ (NWY).
Es un documento de 51
páginas con ideas precisas que soluciona el tema de las nuevas tasas de
cambio así: 1 euro por 0,7 unidades NEW y 0,3 unidades NEY. Haced
cuentas.
El tercer proponente es Jonathan Tepper, economista, master en literatura e historia moderna en Oxford. Coautor del libro Endgame: The End of the Debt Supercycle,
sobre la crisis de la deuda soberana. Su manual consiste en quiebra,
salida y devaluación como la “Solución Óptima”.
Tepper rebate la idea de
que si algún país sale del euro habría necesariamente “consecuencias
catastófricas ” y aunque reconoce que los mecanismos para tales
rompimientos son complicados, argumenta que son factibles y se sirve de
ejemplos históricos para explicarlos a la luz de la situación actual
cuyo principal problema, argumenta, es que “los paises periféricos de la
Unión enfrentan desequilibrios insostenibles y los niveles de deuda
externa son más altos que los de la mayoría de crisis de mercado
previas”. (...)
No hay humor estadounidense en la propuesta de Jens Nordvig
y el Dr Nick Firoozye, economistas de Nomura Securities, aunque sí otra
referencia culinaria: Dos posibles escenarios de rompimiento de la
eurozona, uno “muy limitado” que involucre la salida de solo uno o pocos
paises pequeños o el escenario “big bang” que marcaría el fin del euro.
Un proceso secuencial de “pelar la cebolla”, dejando únicamente un
centro fuerte de paises conformando la eurozona es, a su modo de ver,
“muy poco probable porque el proceso podría volverse incontrolable a
partir de la salida de algún país más grande”, así que presentan paso a
paso los argumentos en favor de un plan para ambos escenarios descritos.
Neil Record,
de Record Currency Management, presenta las posibles formas de salida
del euro y propone un plan para minimizar el transtorno causado
inevitablemente y “maximizar las oportunidades de crecimiento y
prosperidad futuros”.(...)
Además de tiempo se necesita, dice el autor, discreción para que
legisladores “en el corazón de la eurozona” discutan el plan de salidas,
teniendo en cuenta que “como en todo divorcio, uno de los asuntos más
difíciles es hacer las consultas necesarias entre las partes, en unas
condiciones en las cuales una de ellas está haciendo sugerencias muy
poco atractivas para las otras”. ¿Quién asume el liderazgo del divorcio?
Alemania y si se necesitan dos, Francia.
Un niño de 10 años, Jurre Hermans,
ha participado desde Holanda con una propuesta que ha recibido una
mención especial y un premio de €100.
Él básicamente ve la solución del
problema con la salida de Grecia de la eurozona, el regreso del dracma,
unas medidas estrictas para asegurarse de que el pueblo griego sí cambie
de moneda y así los bancos, con los recién recibidos euros, formen una
gran torta/pita y la partan en trozos, cada uno según el tamaño
necesitado para pagar a sus acreedores.
Hermans es consciente de que
esta medida no traerá, sin embargo, caras felices al archipiélago
heleno." (Blog La Vanguardia, Lina Aguirre: Teclado móvil, 03/04/2012)
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