"Se sigue discutiendo sobre el 18% de Marine Le Pen. ¿Ha sido un voto
debido a la crisis, un grito de dolor o bien se trata de una adhesión a
las tesis extremistas, el nacionalismo y la xenofobia? Hablamos de ello
con Dominique Vidal, periodista e historiador, colaborador de Le Monde Diplomatique (...)
El 35% de los votos de las clases populares ha ido a parar a Marine Le Pen. ¿Cómo se explica?
Hay una serie de elementos. En primer lugar, la gravedad de la crisis.
Una parte de la población se siente abandonada. Se trata sobre todo de
la Francia rural, la de los adosados de los suburbios lejanos, la de los
pueblos donde no hay oficina de correos, el ayuntamiento abre un par de
horas, no hay bar, donde el paro es masivo, hay poco dinero y las
familias tienen la cartera vacía para el 20 del mes. Luego, y en mi
opinión es un elemento que es de igual importancia, está esa sensación
de ser cornudo y apaleado, primero con Mitterrand en 2007, y luego,
desde 2007, con Sarkozy. Añádase que este sentimiento se enmarca en un
contexto de pérdida total de valores, de referencias de identidad. Hubo
un tiempo en que estaba la identidad comunista, la católica, la bretona
etc.; es decir que había definiciones claras de identidad. Esto vale
para todas las referencias que eran válidas antes, incluida la identidad
sexual, cuya crisis es positiva, pero que en este contexto acaba
añadiéndose a la crisis de identidad y al sentimiento de ser los
cornudos de la situación. Así, la gente se vuelve más sensible a los
discursos populistas, anti Europa, anti finanza, anti Islam, anti todo.
¿Quién es el electorado frontista?
El electorado de Marine Le Pen es más joven que adulto, y más masculino
que femenino. La verdadera ruptura es el Bac (la prueba de
selectividad, o sea, el diploma del instituto): el 30% no lo tiene. El
voto a Le Pen disminuye con el nivel de educación. Los trabajadores
constituyen una parte importante de este voto no sólo porque son pobres,
sino porque antes estaban orgullosos de ser trabajadores y hoy son
despreciados. Hay más hombres porque tienen dudas sobre la identidad de
macho, han recibido poca educación y por tanto, se les puede manipular
más fácilmente. Se concentran en las zonas rurales, mientras que las
grandes ciudades han votado menos a Le Pen. Para ser precisos, el
porcentaje del 17.9% de Marine Le Pen es menor que el 19,2% que obtuvo
la extrema derecha en el año 2002 sumando los votos de Jean-Marie Le Pen
y del disidente Bruno Megret, pero el 22 de abril debido a un mayor
porcentaje de participación electoral, hubo un millón de votos más al
Frente Nacional que en 2002. (...)
¿A qué se debe ese éxito relativo entre la clase obrera?
La
socióloga Danièle Linhart ha estudiado la caída relativa del PCF y el
movimiento sindical desde los años 80. Ha estudiado la transición de las
grandes empresas a su parcelación, el desarrollo de la subcontratación,
las deslocalizaciones. La clase obrera no ha desaparecido, pero es
menos consistente y ha sufrido un cambio: ha desaparecido la conciencia
de clase. Rossana Rossanda analizó en Le Monde Diplo la
destrucción debida a la parcelación del trabajo, al teletrabajo. Los
sindicatos no se han dado cuenta de ello. Mélenchon ha tratado de volver
a dar una identidad colectiva, ha sido capaz de hablar a los más
jóvenes. En la Bastilla había gente que nunca había salido a las calles.
Ya se verá si consigue que nazca un partido autónomo, como hizo
Mitterrand en el PS después del Congreso de Epinay. A la izquierda hay
un malentendido desde hace veinte años: se ha estigmatizado a los que
votan Frente Nacional desde el plano moral - era la posición de SOS
Racisme- Se creyó que todos eran fascistas. A toda esta gente no se le
propuso una alternativa creíble. Hoy en día tenemos que responder punto
por punto a este voto de protesta, dando alternativas a quienes se
sienten como cornudos, a quienes han sucumbido ante el cóctel venenoso
de un discurso populista de nacionalismo xenófobo dominado por la
islamofobia." (Rebelión, 28/04/2012, '"Han votado a Le Pen quienes se sienten abandonados"', Anna Maria Merlo,Il Manifesto)
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