"Uno de los argumentos que se reproducen con mayor insistencia en los
mayores círculos financieros, económicos, mediáticos y políticos del
país, es que aumentar los impuestos en momentos de recesión no es
aconsejable, pues disminuye la capacidad adquisitiva de la población, y
con ello disminuye la demanda, elemento esencial para estimular la
economía y ahuyentarla de la recesión.
Lo que este argumento ignora es que no
todos los impuestos son iguales y no toda la población responde de la
misma manera a la bajada o subida de impuestos.
Y este argumento también
ignora que el Estado puede gastarse el dinero, adquirido al aumentar
los impuestos, en actividades que estimulen la demanda de una manera más
directa de lo que pueden hacerlo algunos sectores de la población que
tienen elevadas rentas y su propensión al ahorro es mayor que su
consumo.
Para entender la importancia de este hecho hay que darse cuenta de que la renta en la sociedad española está muy concentrada.
Esta concentración de la renta es un
problema económico gravísimo, pues la gente rica consume mucho menos
proporcionalmente que el resto de la población. Recordemos que el 64%
(según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas –CIS- del
mes de febrero) de la población española tiene dificultades para llegar
a fin de mes.
La gente rica ya tiene tanto que la mayoría de su renta
no la consume, sino que la acumula e invierte y deposita en los bancos,
lo cual podría ser beneficioso si tal dinero se utilizara para invertir y
producir puestos de trabajo.
En los últimos años, sin embargo, gran
parte de estas inversiones han sido de tipo especulativo, con lo cual se
crearon menos buenos puestos de trabajo de lo que el país necesitaba.
El hecho, pues, de que un sector
minoritario que goza de grandes rentas no consume mucho, y que la gran
mayoría no puede consumir más por carecer de dinero, crea un gran
déficit de demanda, que es una de las causas de la Gran Recesión.
Lo que
el Estado tiene que hacer es transferir fondos de los sectores de la
población que no consumen mucho (en términos proporcionales), elevando
sus impuestos, para transferir los fondos a los sectores de la población
que tienen problemas para poder consumir y mantener su nivel de vida.
Una manera de hacerlo es creando puestos de trabajo en los sectores
donde hay un enorme déficit de personal, tales como los servicios
públicos del Estado del Bienestar. Y ahí radica parte de la necesaria
solución.
El Estado tiene que gravar las rentas superiores y con el
dinero obtenido tiene que crear empleo que estimule la demanda y con
ello se estimule la economía. Esto es lo que hizo el presidente
Roosevelt en EEUU para salir de la Gran Depresión, y esto es lo que
hicieron la mayoría de los gobiernos europeos inmediatamente después de
la II Guerra Mundial." (Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 20 de abril de 2012, en vnavarro.org, 20/04/2012)
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