"Para entender el ataque a YPF es necesario tener en cuenta el
contexto y las restricciones que tiene hoy el gobierno y, en
consecuencia, sus objetivos inmediatos, fundamentalmente la modificación
en la Carta Orgánica del Banco Central.
Agotado el financiamiento
extraordinario que generó la estatización de los fondos de pensión, con
un creciente problema de atraso cambiario, fuga de capitales y reducción
de la inversión privada reproductiva (extranjera y doméstica, y al
margen de la destinada a la industria de la construcción), el gobierno
desechó cualquier ajuste real en el gasto público e incluso en las
tarifas y subsidios (a pesar de los anuncias hechos oportunamente), para
recostarse en el financiamiento inflacionario, el control de las
reservas para el pago de deuda e importaciones y un cepo férreo, casi
absoluto a la compraventa de divisas (con la original pretensión de
controlar con el poder de policía inclusive el mercado informal).
En verdad, una las razones centrales que explica este cambio es, como
lo reconocen casi todos los analistas económicos y políticos, la crisis
energética: Argentina se convirtió en un importador neto de energía
(sobre todo gas y diesel), puesto que la producción local fue
disminuyendo en términos absolutos y relativos dadas las distorsiones
generadas por el control de precios y la incertidumbre regulatoria.
El
gobierno, por el contrario, culpa a las empresas del sector por la caída
de los volúmenes de producción. En particular a YPF, que (como parte
del arreglo original por el cual se incorporó al socio argentino, que
fue auspiciado y alentado por Néstor Kirchner) destinó mucho dinero al
pago de dividendos en vez de incrementar la inversión en el país.
Esto explica el deseo por controlar YPF y utilizarla como un
instrumento más al servicio del statu quo en materia de subsidios para
prolongar por algún tiempo las consecuencias de la crisis: operando como
un apéndice del gobierno, en principio YPF podría planificar sus
actividades sin buscar rentabilidad desde el punto de vista empresario,
sino con un criterio de “utilidad social”, que naturalmente expresa el
gobierno nacional y popular.
Vale decir, como una empresa que esté
plenamente al “servicio del modelo”: si esto implicase importar y vender
a pérdida gasoil o combustible para Aerolíneas Argentinas, bienvenido
sea.
Es que para mantener el boom del consumo y permitir que la distorsión
en los precios relativos (sobre todo debido a los sobreprecios que trae
consigo la industria de sustitución de importaciones) no afecte la
capacidad de compra de los asalariados, es necesarios sostener el
control de precios y el esquema de subsidios en los servicios públicos.
Complementariamente, también se debe alentar el crédito a tasas
negativas (otro argumento para modificar la Carta Orgánica del Banco
Central).
Esto es posible naturalmente por el amplísimo e histórico triunfo
obtenido por la Presidenta en las elecciones presidenciales de octubre
pasado, que le brinda un cómodo control de ambas cámaras en el Congreso
y, por consiguiente, la capacidad de definir de forma unilateral la
agenda de gobierno." (Foro económico, 08/04/2012, )
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