"La crisis financiera de 2007-2008 provocada por la delincuencia
bancaria tuvo en especial dos consecuencias.
La primera: los fondos
especulativos (hedge funds) y los grandes bancos se trasladaron
después de 2008, abandonando los mercados financieros para orientarse
hacia mercados de bienes primarios, principalmente agrícolas.
Si
observamos los precios de los tres alimentos básicos (maíz, arroz y
trigo), que cubren el 75% del consumo mundial de alimentos, vemos que
aumentaron de forma explosiva. En 18 meses, el precio del maíz aumentó
un 98%, la tonelada de arroz pasó de 105 dólares a 1.010 dólares y la
tonelada de trigo para harina dobló su precio desde septiembre de 2010,
pasando a 271 euros.
Esta explosión de precios produce beneficios
astronómicos a los especuladores, pero mata en los barrios miserables a
centenares de miles de mujeres, hombres y niños.
La segunda consecuencia es la carrera de los hedge funds y otros especuladores por las tierras cultivables del hemisferio sur.
Según el Banco Mundial, el año pasado, 41 millones de hectáreas de
tierras cultivables fueron acaparadas por fondos de inversiones y
multinacionales únicamente en África, con el resultado de la expulsión
de los pequeños campesinos.
Lo que se debe denunciar es el papel del
Banco Mundial, y también del Banco Africano de Desarrollo, que financian
estos robos de tierras. Para justificarse, estas organizaciones
enuncian la teoría perniciosa de que la productividad agrícola en África
es muy baja. Cosa cierta.
Pero se debe aclarar que no es porque los
campesinos africanos sean menos competentes o menos trabajadores que los
campesinos franceses. Es porque esos países están estrangulados por su
deuda externa. No tienen dinero para constituir reservas para casos de
catástrofes ni para invertir en la agricultura de subsistencia.
Es falso
que la solución vendrá de la cesión de las tierras a las
multinacionales.
Lo que hay que hacer es que esos países sean capaces de invertir en
agricultura y de dar a los campesinos los instrumentos mínimos para
aumentar su productividad: herramientas, riego, buenas semillas, abonos.
Un ejemplo: el 3,8% de las tierras africanas son de regadío. En todo
el continente sólo existen 250.000 animales para el trabajo agrícola y
algunos miles de tractores. Los abonos minerales, las semillas
seleccionadas están, en gran medida, ausentes." (Attac Madrid, 30/03/2012, Éric Toussaint CADTM, Consejo Científico de Attac Francia )
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