"El economista japonés Richard Koo es el padre intelectual del concepto recesión de balance y Business Insider tiene una presentación digna de ver
y de la cual he colgado la imagen que representa a España. A juicio de
Koo, recesión de balance es lo que ha tenido Japón en las últimas dos
décadas, y es lo que hoy sufren varios países europeos, especialmente
España.
La idea fue promovida por Koo hace varios años pero está claro
que cuando hay economistas que dicen que no hay recesión, toda idea
contraria es rechazada, y ni siquiera escuchada. Pero ahora que la
crisis nos arrastra a dimensiones desconocidas, se hace necesario
escuchar a aquellos que han advertido del problema.
El diagnóstico de Richard Koo es que Europa se encuentra en una recesión de balance,
es decir, en una recesión provocada tras el estallido de la burbuja, en
la cual tanto individuos como empresas optan por pagar sus deudas en
lugar de pedir dinero prestado, aunque las tasas de interés estén en
cero por ciento.
Esto tiene bastante relación con lo que ocurre en
España: como muestra la gráfica (linea azul), hasta 2007 se aprecia un
masivo endeudamiento del sector privado, que tras el estallido de la
crisis se convierte en ahorro neto, secando a la banca.
El endeudamiento
de las familias (linea roja) siguió un patrón similar y también deja de
pedir dinero a la banca, lo que implica que tanto familias como
empresas toman el camino inverso al que tenían antes de la crisis.
Como
resultado, es el gobierno es el que tiene que incurrir en un déficit
masivos después de la crisis para estabilizar el sistema: las cuatro
líneas siempre deben sumar cero. En algunos artículos hemos hablado de
este proceso como desapalancamiento
Según Koo, en este tipo de recesión la política monetaria no
funciona, y no se saca nada con reducir las tasas a cero. Tampoco
funcionan los recortes de impuestos dado que aumentan el ahorro de los
hogares que los insta a pagar cuanto antes la deuda.
Pero si las
familias y empresas están ahorrando (o desapalancándose) la economia se
dirige al abismo y lo único que la puede contener es el gasto del
gobierno. Además, la buena noticia es que el gasto del gobierno puede
ser casi gratuito dado que las tasas de interés están en cero.
Koo
señala que es necesario el gasto del gobierno, por lo menos hasta que la
economía alcance el punto en el cual las empresas y las familias
vuelvan a estar en condiciones de pedir prestado de nuevo (a limites
razonables) para echar a andar el sistema financiero.
Esta política de gasto público ha funcionado bien en Japón, Estados
Unidos y el Reino Unido.
De hecho, las deudas públicas de estos tres
países son bastante mayores a las de los países europeos, como España,
pero están lejos de la presión que hoy somete a los países europeos. El
problema de España, y también de Italia, Grecia, Portugal e Irlanda, es
que están insertas en la moneda única y no tienen una verdadera
soberanía monetaria. Y esto es lo que hace, según Koo, que el capital
fluya en la dirección equivocada.
Como hemos visto en España e Italia sufren la mayor fuga de capitales de la zona euro, o Implosión monetaria y desapalancamiento financiero, el proceso de desendeudamiento (o desapalancamiento), llevado al unísono por las familias, las empresas y los gobiernos, ha conducido a la economía al despeñadero y es lo que hoy estamos viendo con un desempleo del 24%, una tasa de morosidad del 8,4%, una caída en la producción industrial del 10%, un aumento en las quiebras del 25%, y una recesión en toda Europa.
A modo de ejemplo, todo el efecto del desapalancamiento que se realiza
en España y Portugal, huye a Holanda o Alemania, hundiendo los balances
de España y Portugal. Esa fuga de capitales empujó al alza los
rendimientos de los bonos en los países periféricos y obligó a los
gobiernos a aplicar planes de austeridad que implicaron, por añadidura,
el desapalancamiento del sector público.
Con el desapalancamiento al
unísomo de las familias, las empresas y el sector público, toda economía
se va directo al abismo, como ha sido plenamente advertido en los últimos 4 años. (...)
La propuesta de Richard Koo, en todo caso, va más allá, y propone
controlar el flujo de los capitales al interior de los países. Es decir
que los capitales españoles compren bonos españoles y no de Alemania u
Holanda, como lo constata la actual fuga de capitales. Esta idea de Koo
es muy interesante pero tiene un gran problema: nos ha llegado demasiado
tarde.
Si esta idea hubiese estado en los orígenes del euro, en los
primeros puntos de Maastricht, ninguno de los problemas que hoy afectan a
la moneda única y Europa estarían en curso. Tal como si se hubiese
aplicado desde 1972 el impuesto a los capitales golondrina propuesto por
James Tobin.
Con esta tasa, y también mecanismo de control, no habría existido la
crisis mexicana de 1994, la asiática de 1997, la rusa de 1998 o la
brasileña de 1999, entre muchas otras crisis recientes. Esto hay que
enrostrárselo a todos aquellos que negaron todo y que optaron por la
desregulación total de los mercados financieros." (El blog salmón, 19/05/2012)

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