"Además, el empeoramiento de la crisis en Grecia, especialmente si toma
la forma de un colapso del sistema bancario, significa que Grecia se va a
convertir en un riesgo para toda la eurozona, un contagio que debe de
ser contenido. Esto llevaría a Grecia a una salida forzada de la
eurozona.
Sería una salida punitiva, como forma de castigo a una
sociedad que ha decidido no aceptar la austeridad. Esto conllevaría el
peligro de que un gobierno progresista o de izquierdas sería
eventualmente asociado con un colapso económico y una devastación social
que podría dar lugar a soluciones conservadoras y autoritarias.
Como alternativa a todo esto, es posible escoger otro camino diferente.
La salida de la eurozona, en términos democráticos y soberanos, a
iniciativa propia, y la inmediata anulación del pago de la deuda,
combinado con la imposición inmediata de controles al capital (en
desafío a la “libertades fundamentales” de la UE) podría revertir el
desastre actual. Esto haría posible la continuación del necesario gasto
social, la implantación de formas de redistribución de los ingresos, y
el aumento de la producción doméstica. En suma, haría posible el control
democrático de las políticas sociales y económicas.
Este
camino no será fácil. En concreto al principio vamos a enfrentar
importantes dificultades. Será necesario acostumbrarse a nuevas e
inusuales formas de transacciones hasta que la transición a la nueva
moneda se haya consumado. Nos tendremos que acostumbrar al descenso en
el consumo de productos importados. Será necesario luchar contra la
subida de precios o escaseces artificialmente generadas.
Sin embargo,
también será posible observar la salida de la eurozona como el principio
de un futuro mejor para la sociedad griega. La mejora en el rendimiento
de los cruciales servicios y funciones públicas (educación, sistema de
salud, seguridad social) manifestará la posibilidad de contar con
calidad de vida.
La nacionalización del sistema bancario y de
infraestructuras estratégicas más el recuperado control soberano en
política monetaria asegurará el gasto público, la inversión pública, los
salarios y las pensiones. La huida de capitales y el cierre de empresas
pueden ser enfrentados con un movimiento masivo de empresas
autogestionadas.
De hecho, la decisión de crear impuestos a las riquezas
acumuladas y poner fin a toda forma, tanto legal como ilegal, de
evasión fiscal, harán posible la redistribución de los ingresos.
Y sobre
todo, si estas políticas se basan en la iniciativa de movimientos
sociales y en varias formas de autoorganización, si dependen de la
solidaridad y de la lucha, entonces se contará con un espíritu colectivo
de responsabilidad social en la lucha por la supervivencia y la
justicia." (Rebelión, 17/05/2012, 'La salida de la eurozona: el difícil pero necesario camino a recorrer', Panagiotis Sotiris,Viento Sur)
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