"La idea básica partió de las múltiples experiencias de comunidades de
trueque, que intercambian productos y servicios sin utilizar moneda
alguna. En el caso de Volos la idea fue perfeccionada con la creación de
un patrón de intercambio, el TEM (Unidad Alternativa Local, en griego),
y un avanzado sistema informático tan sencillo en su funcionamiento
como eficaz en los resultados.
Cuando alguien entra a formar parte
de la Red se le asigna un número de cuenta y se le conceden 300 TEM (1
TEM equivale a 1 Euro solo como referente a la hora de establecer el
valor de venta), facilitando de este modo su inicio para comprar o
vender productos o servicios. El mayor número de intercambios se realiza
los sábados en un mercadillo de apariencia tradicional pero en el que
está excluido el uso de dinero.
Una amplia oferta que incluye fruta,
verdura, ropa, libros, artesanía... pero también aparatos eléctricos e
incluso material de fontanería. Además, el sitio web de la asociación
ofrece un completo listado tanto de profesionales (médicos, profesores,
electricistas...) como de establecimientos de la localidad integrados
también en la Red (ópticas, talleres mecánicos, panaderías,
carnicerías...), que permiten el pago en TEM durante toda la semana en
el horario comercial ordinario.
La página también incluye una sección de
anuncios donde cada miembro ofrece o demanda lo que necesita. Más de
1.000 personas componen ya este sistema económico alternativo y su
número no deja de crecer.
“Con la ayuda inicial -explica a Gara
Emilia, una ceramista de 47 años- pude comprar fruta y azúcar para hacer
mermeladas que luego vendo los sábados. Comencé hace tres semanas y ya
conseguí 800 TEM”, aunque confiesa haberse gastado 500 en peluquería,
comida y algún pequeño electrodoméstico que necesitaba.
Alexandra vende
junto a su padre, Iraklis, huevos frescos procedentes de las gallinas
que tienen en el corral, “al principio nos costaban más pues el alimento
lo pagábamos en euros, pero ahora encontramos un proveedor de piensos
para animales que vende en TEM”, nos relata. Para esta joven de 25 años
la iniciativa “es una filosofía para cambiar cosas sin dinero.
No estoy
en contra del euro, lo necesito para pagar ciertas cosas -aclara-, pero
en la medida de lo posible trato de no usarlo. Prefiero el TEM porque es
algo que todo el mundo puede usar, el euro solo lo tienen quienes
trabajan”. Y asegura convencida que “con el TEM se puede acceder a
muchas opciones, de muchas formas, tú decides. Todo el mundo tiene algo
que dar u ofrecer”.
El uso de internet ha facilitado en gran
medida el intercambio y sobre todo el control del débito. Jristos, un
ingeniero apasionado del software libre y cofundador del proyecto, es el
responsable del desarrollo de un sistema informático que ha sido
diseñado a medida gracias a programas de código abierto.
Su avanzado
funcionamiento le ha valido el reconocimiento del Banco de Inglaterra
por la forma y la seguridad con que se realizan las transferencias.
Mejor y más rápido que cualquier banco por internet, los movimientos
entre vendedores y compradores son anotados instantáneamente sin
comisiones ni demoras, permitiendo incluso un descubierto de hasta 1.200
TEM en la cuenta de un usuario.
Como el TEM no existe
físicamente, la forma de pago se realiza de tres formas: usando un talón
(igual que los cheques bancarios) dotado de una marca de seguridad,
mediante transferencia por internet y, su sistema estrella, con un
simple SMS.
Enviando un mensaje con los números del ordenante y del
beneficiario, así como el importe, el sistema devuelve de manera
inmediata sendos mensajes confirmando la transferencia y mostrando a
cada uno de ellos el saldo resultante en su cuenta tras la operación
efectuada.
Aunque el volumen de intercambios aún no es muy
elevado, Jristos calcula que un sábado de mercado se pueden alcanzar los
3.000 o 4.000 TEM, aunque esta cifra desciende durante la semana. Los
productos alimenticios, la fruta y la verdura son con diferencia los más
demandados junto a los servicios profesionales (fontaneros,
abogados...).
En cualquier caso, “lo más importante es que la gente se
conozca y exista una confianza mutua, la Red es importante pero el
contacto directo es fundamental -nos aclara Jristos-. Nuestra iniciativa
no vino motivada por la crisis económica, sino por la necesidad de
aplicar nuestros valores y cambiar el actual sistema económico. Contra
él está pensada la Red, como una forma alternativa de intercambio
económico”.
Otra de las fundadoras de este proyecto es Marita
Hupis, fuertemente influenciada por las experiencias desarrolladas en
Argentina y Uruguay hace una década. Marita expone los principios en los
que se basa la Red de intercambio: igualdad, paridad, transparencia,
solidaridad y participación.
“Todos los miembros por igual deciden en
asambleas periódicas las cuestiones relativas al funcionamiento de la
Red. Las decisiones son colectivas, haciendo hincapié en el carácter
social de la iniciativa, y están orientadas hacia la conformación de la
sociedad que queremos”. (...)
El éxito de la Red, que ya traspasa fronteras, está animando a otras
ciudades griegas a seguir el ejemplo. “Es una buena opción para cambiar
las cosas y en algún sentido es un cambio revolucionario”, añade
orgullosa Alexandra." (Rebelión, 21/05/2012, 'La ciudad griega de Volos pone en práctica un sistema económico alternativo', ,Antonio Cuesta,Gara/Rebelión)
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