25.6.12

¿Cuál es el destino de los rescates financieros a los países del sur de Europa? Simplemente, sostener una banca insolvente. ¿Quienes han de pagar esos rescates? Todos los ciudadanos europeos

"La crisis financiera europea no tiene fondo y apunta hacia el cumplimiento de las predicciones más extremas, aquellas censuradas por la gran prensa y negadas, cual comentario insano, por financistas y gobernantes. (...)

Este proceso podemos observarlo en el sentido maldito que tienen los rescates financieros, los que degradan a rescatadores y rescatados. El poder financiero, imbricado por todas las ranuras políticas y económicas, es como un virus que sólo vela por su propio beneficio. A corto plazo, enferma al sistema económico y productivo, a todos los trabajadores y ciudadanos; a mediano plazo, lo hará con los mismos Estados.

Tenemos el ejemplo inmediato de la crisis europea. ¿Cuál es el destino de los rescates financieros a los países del sur de Europa? Simplemente, sostener una banca insolvente. ¿Quienes han de pagar esos rescates? Todos los ciudadanos europeos, incluso los griegos, portugueses y españoles a través de sus impuestos o mediante recortes salariales y eliminación de la seguridad social: políticas públicas para mantener un statu quo económico que favorece al sector financiero.

Esta es la primera degradación. La otra tal vez tardará un poco, pero sin duda llegará. Los recortes salariales y las alzas de impuestos debilitan el consumo y la producción, lo que coloca en un círculo vicioso recesivo a la economía supuestamente rescatada. 

Algunos observadores y organismos ya le han dicho a la Unión Europea y Alemania que detengan los rescates, aun cuando ya ha aparecido en el horizonte un nuevo candidato. Si Italia sigue el mismo rumbo que España, lo que es bastante posible, el problema ya no estará solamente entre los rescatados, sino en el rescatador.

Cuando el gobierno español quiso convertir el salvavidas financiero que le entregaba la Unión Europea en un gran triunfo, mucha gente sabía que aquello era un engaño, una gran mentira. Lo dijo de inmediato el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, para quien la “economía vudú” o la magia no resulta cuando no se tiene un proyecto de saneamiento económico. 

Tampoco le creyó a los españoles el ministro de Hacienda chileno, Felipe Larraín, y ninguno de los zorros y aves de rapiña de los mercados financieros. A las pocas horas del rescate, el riesgo país español siguió subiendo.

El problema financiero de occidente no tiene salida. Cuando Stiglitz habla de la “economía vudú” se refiere también a políticas económicas que han demostrado reiteradamente su fracaso. Es cosa de ver qué ha pasado con la economía estadounidense después de los gigantescos rescates a los bancos de inversión en 2008. Lo que hacen esos gestores económicos es administrar una especie de bestial bicicleta financiera que oculta la falta de producción y empleo. Puro ilusionismo que puede desaparecer, así como un resplandor en el aire, de la noche a la mañana.

Aquí todo se viene abajo. Es un asunto de tiempo. "              (Jaque al neoliberalismo, 24/06/2012 Paul Walder, Punto Final)

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